martes, 9 de noviembre de 2010

MOLINA DE SEGURA Y EL SIGLO XVIII.

Para los alumos/as de 4º de la ESO.

Como ya sabéis, estamos trabajando el siglo XVIII en Murcia, no cabe duda que aquí en nuestro pueblo encontramos algunos vestigios de este momento de cambios socio-políticos que traerán cambios fundamentales en la economía y todo esto se reflejará en el el aspecto artístico, urbano, etc.
En este sentido os invito a que valoréis algunos edificios que muestran esta época:
La iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción está enclavada en el centro de la población. Aunque su historia se remonta siglos atrás, se inauguro el 30 de noviembre de 1.765 y se declaró monumento histórico-artístico de carácter nacional el 2 de marzo de 1983.
La iglesia molinense debió ser la mezquita mayor situada sobre la primera muralla mirando su cabecera hacia levante, lugar de la Meca. Contaría con un patio ("shan") para las obligadas abluciones, una nave central y dos laterales con la característica de las columnas que miran a la qibla, pared orientada hacia la Meca, y en el exterior el minarete o almiar desde donde el moecín o almuédano llamaba a la oración.
El cambio fundamental de mezquita a iglesia consistió en colgar en la qibla un gran lienzo a modo de retablo, pintado con motivos cristianos. La advocación, recién llegados los cristianos, fue a Santa María. Datos posteriores, de 1363 y 1407, siguen hablando de los documentos murcianos de Santa María como patrona de la iglesia molinense.
El visitador del obispo Belluga ordenó que se alargara la iglesia parroquial un tercio más sobre la plazuela que había delante, a costa de los fondos económicos de la iglesia. Las obras debieron iniciarse en septiembre de 1727 bajo la dirección del alarife Miguel García Valladolid. Pese a esto, se consideró pequeño el templo, y en 1745 se iniciaron los trabajos para un templo nuevo. Y ya en 1760, ante la inminente inauguración del mismo, se manda hacer una nueva imagen de la Virgen de la Asunción -el encargo debió tardar porque en las procesiones y traslados de la inauguración no hay referencias a la imagen-.
La talla anterior se quedó en el viejo templo. La nueva costó 4.128 reales que se pagaron al escultor Pedro Pérez sobre un modelo de Antonio Gras. También se encargó a Miguel Morete, platero murciano, una corona de estrellas que pesó 17 onzas para lo que se emplearon las coronas antiguas de la Virgen y el Niño que pesaron 15. Las catástrofes del año 1936 hicieron desaparecer retablos e imágenes de Molina, desmantelando el tesoro artístico local. Bernabé Gil Riquelme, artista escultor, recreó las imágenes necesarias, entre ellas la talla de la Virgen de la Asunción.
FUENTE: Antonio de los Reyes, Cronista de Molina de Segura.

Altar Mayor.
Cúpula

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