viernes, 11 de febrero de 2011

Muerte de Lenin 1924

DISCURSO PRONUNCIADO UN DÍA DESPUÉS DE LA MUERTE DE LENIN
Lenin ya no existe. Hemos perdido a Lenin. Las leyes oscuras que gobiernan el trabajo de la circulación arterial pusieron fin a esta existencia. La medicina se ha manifestado imponente para operar el milagro que se esperaba e ella, que millones de corazones seguían.
¡Cuantos, sin vacilar, hubieran sacrificado su propia sangre hasta la última gota, para hacer vivir, para renovar el trabajo de las arterias del gran jefe, Lenin Ilich, único, inimitable! Pero no ocurrió ningún milagro cuando la ciencia empezó a mostrarse impotente. Y ahora Lenin ya no existe. Estas palabras caen sobre nuestro pensamiento como rocas gigantes que cayesen en el mar. Es increíble. ¿Puede alguien creerlo?
La conciencia de los obreros de todo el mundo no podrá admitir este hecho; porque el enemigo es muy fuere aun, el camino es largo, y la enorme tarea, la más enorme de la historia, esta aun inacabada; porque la clase obrera mundial necesita a Lenin como quizá no se ha necesitado a nadie en la historia del mundo.
El segundo ataque de la enfermedad, que fue más grave que el primero, duro más de diez meses. El sistema arterial, según la amarga expresión de los doctores, no
había dejado “jugar” durante ese tiempo. Terrible juego en el que se debatía la vida de Ilich. Podía esperase una mejoría, casi una curación completa pero también podía llegar a una catástrofe. Todos esperábamos la curación, pero llego la catástrofe. El regulador cerebral de la respiración se negó a funcionar y ahogo aquella inteligencia genial.
Y ahora Vladimir Ilich ya no existe. El partido este huérfano, la clase obrera esta huérfana. Este es
el sentimiento verdadero que provoca la noticia de la muerte de nuestro maestro y jefe.
¿Cómo iremos adelante, como encontraremos el camino?
¿Nos extraviaremos? ¡Porque Lenin, camaradas, ya no está entre nosotros!
Lenin ya no existe, pero el leninismo perdura. Lo inmortal en Lenin, su doctrina, su trabajo, su método, su ejemplo, vive entre nosotros, vive en el partido que el fundo, vive en el primero Estado Proletario del que fue cabeza y guía.
Nuestro corazón esta tan sumido en la pena porque todos nosotros somos los contemporáneos de Lenin, trabajamos a su lado, y aprendimos de él. Nuestro partido es el leninismo en acción, nuestro partido es el jefe colectivo de los obreros. En cada uno de nosotros vive una partícula de Lenin, que es lo mejor de nosotros .
¿Cómo continuaremos? Con la antorcha del leninismo en nuestras manos. ¿Encontraremos el camino? ¡Con el pensamiento colectivo, con la voluntad colectiva del partido, lo encontraremos!
Y mañana, y pasado mañana, durante una semana, y un mes, nos preguntaremos: “¿Es que Lenin esta realmente muerto? “ Porque su muerte nos parecerá por mucho tiempo capricho increíble, imposible, monstruoso de la naturaleza.
La pena que sentimos, que os anuda el corazón cada vez que pensamos que Lenin ya no existe, puede ser para cada uno de nosotros una advertencia, una lección, una llamada: nuestra responsabilidad ha crecido. Seamos dignos del jefe que nos dirigía.
En el dolor, en la pena y en la aflicción, uniremos nuestras filas y nuestros corazones; nos uniremos firmemente para nuevas luchas.
¡Camaradas, hermanos, Lenin ya no estará jamás entre nosotros! ¡Adiós, Ilich! ¡Adiós, Jefe!

En la actualidad, aun se exhibe en Moscú, en una tumba de granito situada en plena Plaza Roja. Se puede visitar de forma gratuita, pero hay que hacer grandes colar para obsevar el cuerpo momificado de uno de los líderes políticos de la Unión Soviética.

1 comentario:

  1. Impresionante discurso, una duda: este texto sería social o al tratarse de lenin también sería político?

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