viernes, 27 de junio de 2014

Curiosidades sobre la baraja española

     Siempre me han gustado las cartas que integran la baraja española. Ya de niño, me llamaban la atención, al igual que le ocurría a otros amigos míos de la misma edad, prácticamente era lo único que teníamos para entretenernos y pasar el rato lo mejor posible. Actualmente, considero que estos naipes (cartas) que forman parte de esta baraja, son una auténtica obra de arte, si se prefiere, en pequeño. Por otra parte, el diseño de las cajetillas de cigarrillos merecería una entrada separada, pero baste decir, que veo en ellas tanto arte como en estas cartas, si no fuera por el horrible texto, que cada vez ha ido ocupando más espacio, hasta dejar casi irreconocible la imagen original, recordándonos los peligros del tabaco, que las autoridades le obligan a llevar y que considero necesario. ¿A quién no le atrae el bonito dibujo de un dromedario situado en el desierto, con pirámides y palmeras de fondo, de una conocida marca de tabaco, si no fuese por la advertencia sanitaria? Además, el juego de las cartas y la actividad de fumar, frecuentemente van de la mano, no digo que sea deseable, me limito a poner sobre el tapete, y nunca mejor dicho, una constatación. Si centramos nuestra atención en el tamaño habitual de las barajas y de los paquetes de tabaco, advertimos de que son muy similares, en ambos casos rectangulares, y no un rectángulo cualquiera, sino uno muy concreto, el que se considera en arte el “rectángulo prefecto”, aquel que se obtiene con el número Fi: 1,618, es decir, un rectángulo que cumpla la siguiente proporción: 1,618 de largo por 1 de ancho. En el caso de la cajetilla de tabaco es así, cuyo objetivo, qué duda cabe, es hacerla más atractiva a la vista del consumidor. En el caso de las cartas, se aproximan mucho a esta proporción: 1.583 de largo por 1 de ancho.
     La baraja española es singular, sus cartas, como veremos más adelante, presentan unas peculiaridades que la hacen diferente del resto de barajas del mundo. Para empezar, hay que dejar claro que no es un invento español. Al igual que ocurre con muchos otros juegos, es de invención china y fueron los europeos los que la trajeron a Europa a finales del siglo XIV. Lógicamente, la baraja que vemos hoy en día, no tiene nada que ver con esta, pues cada pueblo europeo, adaptó las cartas a sus costumbres, gustos y tradiciones, siendo, precisamente la española, la que más destaca por la variedad, colorido y riqueza de sus diseños. En primer lugar se adoptó en Nápoles, cuando este reino estaba bajo soberanía aragonesa y pronto pasó a tierras españolas, en donde la baraja experimentó una evolución independiente y distinta a la napolitana hasta llegar a la que conocemos en la actualidad, que debemos a un impresor burgalés de origen francés y residente en la ciudad de Vitoria, H. Fournier, el cual, presentó una baraja litografiada en 1868, (un año antes de la Revolución de la Gloriosa llevada en España contra Isabel II)  y que fue premiada en la Exposición Universal de París. No obstante, el diseño que podemos ver hoy, se lo debemos a Augusto Rius, realizado para el propio Fournier.
     Las figuras que aparecen en estos naipes son, claramente, de inspiración medieval y sus cuatro palos: oros, copas, espadas y bastos, simbolizan los cuatro estamentos por los que estaba formada la sociedad de la época: la burguesía dedicada al comercio y gente de dinero (oros); clero y otros religiosos (copas), nobleza y ejército (espadas); por último, agricultores, siervos y demás laboratores (bastos). Por lo tanto, a la sociedad en su conjunto se le hace partícipe del juego.
     Podemos destacar algunas curiosidades: los reyes se representan como hombres mayores y barbudos, pero no todos de la misma edad, pues el de copas y el de oros, parecen más jóvenes que los de espadas y bastos; mientras que los caballos de estos dos últimos palos miran hacia la derecha, los otros dos lo hacen hacia la izquierda, y ya viene ocurriendo así desde el siglo XVIII; otro hecho que llama nuestra la atención es, que posiblemente, sea la única baraja del Mundo en la que no aparezca una figura femenina. Sería oportuno hacer una apreciación respecto a este último punto, pues hay quién ha sugerido que los pajes, que posiblemente simbolizan a un criado o mensajero, que aparecen en la carta número diez, conocidos popularmente como sotas, se representan ligeramente afeminados (espero que nadie vea en esta afirmación ningún tipo menosprecio a otras opciones sexuales, desde luego no está en mi intención, me limito a recoger la sugerencia).
     Se remonta al siglo XVI otra característica que hace aún más única, si cabe, a la baraja española. Es el hecho de que el rectángulo que enmarca a las figuras, en sus lados superior e inferior, deja unas discontinuidades denominadas pintas que nos sirven para saber a qué palo corresponde la carta, sin necesidad de desplegarla. Mientras que las de oros no tienen ninguna discontinuidad, las de copas tienen una, las de espadas dos y las de bastos tres pintas. Como el número correspondiente aparece en las esquinas, podemos saber la carta de que se trata, sólo con ver una pequeña parte de la misma, con lo que evitaremos posibles mirones que nos fastidien la partida.
     Una baraja completa tiene al menos cuarenta cartas: del uno al siete y sota, caballo y rey. También puede tener las cartas correspondientes al ocho y al nueve, en este caso contará con cuarenta y ocho cartas, e incluso dos que popularmente se denominan monos, en total cincuenta. Todas ellas son completas, pues el hecho de variar el número, depende del juego que queramos emprender. Personalmente, no se encuentra entre mis intereses el juego de cartas, a conocidos míos les entretiene más que a mí, saben pasar un buen rato con ellas, siempre que no se convierta en un vicio y sobre todo ahora, que nos vamos de vacaciones de verano ¿por qué no? Yo, prefiero quedarme con la estética de estos naipes.
     Desde 1986 existe en la ciudad de Vitoria un museo de la baraja española, que cuenta, según tengo entendido, con más de tres mil ejemplares, aportados por los herederos del fabricante H. Fournier.
       Ramón Rodríguez Campillo

viernes, 6 de junio de 2014

TESTIGOS DE LA HISTORIA: DE JUAN CARLOS I A FELIPE VI



   Al igual que vuestros padres, queridos alumnos, vivieron, el 20 de noviembre de 1975, la muerte de Franco, la proclamación como rey  dos días después, de Juan Carlos I ,el nombramiento de Adolfo Suárez, como presidente del gobierno,  la aprobación de la Ley para la Reforma Política, la celebración de las primeras elecciones democráticas el 15 de junio de 1977, pocos meses después de la legalización del Partido Comunista de España, en unos meses difíciles por la acción del terrorismo de ETA y ante el peligro involucionista de la extrema derecha y el  temor a un golpe de estado por parte de un sector  del ejército, la promulgación de la Constitución de 1978, la constitución del "consenso" , apoyada mayoritariamente por el pueblo español mediante referéndum el 6 de diciembre, el 23-F, intentona golpista que el rey, acatando la Constitución, que no había jurado , paralizó, a diferencia de lo que hizo su abuelo Alfonso XIII apoyando la dictadura de Primo de Rivera, …..momentos importantes e históricos de lo que se ha dado en llamar La Transición…asistimos en éstos días a otro acontecimiento histórico: la abdicación, el pasado 2 de junio , de Juan Carlos I y la próxima proclamación, sin ceremonia de coronación,  como rey,  prevista para el día 19 de junio, de su hijo Felipe, que reinará con el nombre de Felipe VI (el primer rey de la dinastía francesa de los Borbones fue Felipe V,  de nefasto recuerdo para muchos catalanes, ya que accedió al trono  al morir sin descendencia el último de los Austrias Carlos II “el hechizado”, tras una guerra de Sucesión, que supondría  el centralismo político-administrativo y el final de los fueros e instituciones de la corona de Aragón, recordad el significado del minuto 17 segundo 14  como reivindicativo y de carácter  independentista en algunos acontecimientos deportivos en Cataluña). Paradójicamente el proceso soberanísta catalán será  uno de los principales retos del nuevo monarca.
     De los diez reyes de la dinastía Borbón en España, cinco han cedido el trono en favor de sus hijos. "Inteligente y acertado" paso, según Paul Preston, biógrafo de Su Majestad: "facilita el camino a su heredero y demuestra que su olfato ante los desafíos de la Historia sigue siendo infalible", asegura el hispanista.  Holanda y Bélgica iniciaron el relevo generacional de sus reinados en 2013.

Pues bien, con   éstos  episodios, todos nosotros somos  testigos de diferentes acontecimientos históricos que marcarán, en una u otra medida, con mayor o menor intensidad, , el destino de nuestro país y el de nuestra,  vuestra y futuras generaciones. Y os invito a reflexionar sobre  este hecho, a analizar la casuística, el descrédito de algunos miembros de la familia real en los últimos meses, los resultados de las elecciones al Parlamento europeo, el comienzo del fin del bipartidismo,  las luces, la monarquía de D. Juan Carlos como impulsor de la democracia, y las sombras de la monarquía, en el pasado y en el presente.  Comentadlo con vuestras familias, dialogad sobre la trascendencia y repercusión o no y el significado de la institución monárquica , la forma y Jefatura del Estado que más conviene,  el debate abierto sobre el referéndum solicitado por algunas formaciones políticas favorables a la III República, etc.  y sacad vosotros mismos vuestras propias conclusiones.   Sois testigos de la Historia, pero os animo también a no serlo de una forma pasiva y quedándose al margen: participad, “¡indignaos! ” como el título del  libro escrito por Stéphane Hessel, ante la corrupción y la injusticia social,  pero también “¡comprometeos!” en la defensa de ésta  justicia y de los valores democráticos.  "A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota" en palabras de  la  Madre Teresa de Calcuta.  Desde vuestros estudios, vuestra formación,  vuestro trabajo en el futuro, a través de una asociación, una ONG, un partido político, un sindicato, como ciudadanos responsables pero críticos asistamos a los momentos históricos, pero  no únicamente como convidados de piedra, sino siendo partícipes también de esa Historia.  Porque éste es el auténtico valor de nuestra  formación histórica. Permitidme, para finalizar, que os recuerde, como hice al principio del curso, la importancia de la Historia:


Si observáis los problemas de nuestro tiempo, llegaréis a la conclusión de la necesidad de contribuir a su solución y mejora, puesto que debéis y podéis actuar sobre la realidad circundante. Un factor de esta transformación es la participación solidaria en la tarea común a partir de vuestra formación histórica.
El presente es el momento de actuar sobre algo inacabado, un presente que esta configurado a partir del legado histórico ­­-construcción continua de las sucesivas generaciones – que se convierte, así, en prólogo y clave del futuro. La visión de ayer desde hoy es imprescindible, porque aquél está, de diversas formas, vigente en la actualidad. Todo ello nos incita a interrogarnos sobre lo sucedido, para entendernos a nosotros mismos, encontrar respuestas y evitar errores.
Más allá de finalidades concretas ideológicas y mercantilistas, la Historia debe servir para ayudarnos a comprender nuestro presente en la comunidad, el por qué de lo que somos, cómo hemos llegado a ello y cómo corresponde actuar en el futuro. Resulta obvio que el presente se genera a partir del pasado y del presente nace el futuro.


En definitiva, la Historia nos proporciona un conocimiento del pasado que nos ayuda a comprender, entender y valorar el presente y lanzarnos con mejor pie hacia el futuro. Nada más y nada menos.


Por cierto……¿cómo afectará todo esto a los paquidermos de Botswana? ¿Sobrevivirá Jaime Peñafiel viendo a Letizia como reina?


Julio García Luján