jueves, 17 de diciembre de 2015

¿Cuándo nació Jesús?

    
      Han sido muchas las críticas que se han hecho de la religión cristiana por no poder ofrecer una fecha concreta sobre el nacimiento de su fundador. Ni los primeros cristianos lo sabían, ni los actuales tampoco, ya que los documentos de los que disponemos, especialmente los evangelios canónicos, no lo dicen. Además, solo los atribuidos a Mateo y Lucas hablan de su nacimiento e infancia brevemente, mientras que los otros dos guardan silencio. Más que en el año del nacimiento, en esta entrada me centraré en el día de la natividad de Cristo. No obstante, sobre la primera cuestión tampoco sabemos nada, e incluso es contradictorio lo que podemos deducir de los dos evangelios citados, pues mientras Mateo confirma que Herodes estaba vivo cuando se produjo el nacimiento de Jesús, y sabemos que este rey muere el año 4 antes de J.C., podemos deducir que, al menos, nació 4 años antes de lo que se dice. Pero si nos atenemos a lo que escribe Lucas, tendríamos que situar el alumbramiento en el año 7 después de J.C., ya que nos habla de un censo que realizaron los romanos ordenado por  Octavio Augusto, siendo gobernador de Siria Cirino, y que podemos situar en esta fecha según el historiador judío Flavio Josefo. Fue este el motivo, siguiendo a Lucas, por el que la Virgen y San José se trasladaron a Belén para inscribirse. En esta pequeña localidad se le cumplieron los días a María, dando a luz al niño Jesús. El motivo de situar el nacimiento de Cristo en el año 1 de nuestro calendario, se debió pues, a un error, cometido en el año 525 por el monje Dionisio El Exiguo, que realizó los cálculos para pasar del calendario romano al cristiano, es decir, comenzar a contar los años desde el nacimiento de Cristo y no desde la fundación de Roma. En otra entrada de este blog, titulada: “El calendario Gregoriano: nuestro calendario” se tratan asuntos relacionados con este tema.
     Respecto al día de la natividad, estamos tan perdidos como en el año, aún tenemos menos información si cabe. Lucas, habla de que había pastores en el campo durmiendo al raso, que fueron los primeros en ir a adorarle, lo que descartaría una fecha invernal. Por otra parte, los romanos no iban a escoger los días de invierno, que eran los más cortos, fríos y desapacibles del año para celebrar un censo en el que la gente se tenía que desplazar con sus escasos medios para ir a apuntarse. La primavera y el verano parecen fechas más convenientes. Por lo tanto, el 25 de diciembre no tiene una base histórica. No obstante, los primeros cristianos no mostraron una gran preocupación por esta cuestión, pues lo que más les interesaba a ellos, eran las enseñanzas de su Maestro y, sobre todo, su muerte, pasión y posterior resurrección.
     En los siglos II y III se propusieron diversos momentos para celebrar el nacimiento del Salvador, pero no fue hasta la primera mitad del siglo IV, cuando aparece la fecha que celebramos en la actualidad. ¿Qué les llevó a los cristianos a proponer el 25 de diciembre cómo el día del nacimiento de Jesús? También se ha discutido hasta la saciedad esta cuestión. La respuesta más repetida es que tomaron una festividad pagana muy arraigada en el Imperio romano, pues se celebraba el culto al Sol Invicto, o el culto al dios Mitra que era una antigua divinidad irania que se identificaba con el Sol y sus seguidores lo recordaban en el solsticio de invierno, en el que los días empezaban a ganarle terreno a las noches. Por lo tanto, a los cristianos se les ha acusado de apropiarse de una fiesta que no era la suya y de la consiguiente falta de originalidad, ya que se limitaron a dotar de un nuevo significado a una festividad romana perfectamente arraigada.
     Sigamos. ¿Podrían ser otros motivos los que llevaron a estos primeros cristianos a escoger este día para el nacimiento de su Señor? Muy probablemente. Había una creencia generalizada en el mundo judío de esta época que pasó a los cristianos de los siglos II y III, que en esencia suponían, que la concepción de los grandes profetas tuvo lugar el mismo día del año en el que morían, es decir, que si Jesucristo fue crucificado el 25 de marzo, como pensaban los cristianos occidentales, ese fue el día de su concepción, luego nació nueve meses más tarde, lo que nos lleva directamente al 25 de diciembre*. Mientras que en la parte oriental del Imperio, sostenían que fue el 6 de abril cuando fue crucificado, lo que les llevó al 6 de enero para celebrar la navidad. Con el paso del tiempo esta última fecha cayó en desuso y se impuso el 25 de diciembre. A pesar de ello, todavía hoy, los cristianos armenios celebran la natividad el 6 de enero, pero el mundo cristiano en general estableció el 25 de diciembre como el día de Navidad y el 6 de enero lo reservó para la Adoración de los Reyes (el comienzo de la Epifanía).
     Hay quién ha propuesto que la fiesta pagana del Sol Invicto que se asociaba al solsticio de invierno no se estableció hasta el 274, cuando ya rondaba la idea entre los cristianos expuesta en el párrafo anterior. Sí fue así, la cuestión fue al revés de lo que habitualmente se ha sostenido, o sea, se trató de dar un sentido pagano a una celebración cristiana, en unos momentos en los que se trataba de afianzar al máximo la religión romana. En esta suposición, con bastantes visos de ser cierta, fueron los paganos los que utilizaron una festividad cristiana en su beneficio, y no al contrario, como se creía y se sigue manteniendo hasta hoy.
     Siguiendo al teólogo suizo Hans Küng, carece de importancia que no sepamos precisar la cronología de Jesús con exactitud, que no podamos saber si su predicación duró tres años, uno, o unos pocos y dramáticos meses en Galilea y solo al final en Jerusalén. Lo sorprendente, es que haya modificado el curso de la historia hasta el punto de comenzar a computar los años a partir de Él.

*Esta tesis fue desarrollada por primera vez en la década de 1920 por Louis Marie Olivier Duchesne, filólogo y gran experto en cristianismo primitivo.

     Ramón Rodríguez Campillo

El árbol de Navidad

     De todos es sabido, que el cristianismo ha utilizado muchas tradiciones, fiestas, celebraciones, u otras costumbres paganas romanas, o de otras civilizaciones, y las ha hecho suyas dotándolas de un nuevo simbolismo acorde con la nueva doctrina. Nada que objetar al hecho, de que las distintas culturas se interrelacionan y enriquecen con ello, y la religión cristiana no pudo abstraerse a esta, digamos, “ley universal”. Hay quien aprovecha esta realidad para restar originalidad y credibilidad a la nueva religión, que irá ganando terreno al paganismo del Imperio a partir del siglo III. Bien, el árbol de Navidad encuentra sus raíces en el norte de Europa precristiana a principios de la Edad Media. Pero cuando a este territorio llega la buena nueva religiosa allá por el siglo VII, al árbol navideño se le dota de una nueva simbología por los evangelizadores de estos lugares, conforme a las recientes creencias.
     Para empezar, recordar que en la descripción del  Paraíso terrenal que nos transmite el Génesis, nos habla de la existencia de dos árboles fundamentales en la relación del hombre con Dios: el árbol de la ciencia del bien y de mal, del que le estaba prohibido comer sus frutos al ser humano porque le ocasionaría la muerte y, al lado de éste, el menos conocido árbol de la vida, que le daría la inmortalidad. Como todos sabemos, el hombre eligió mal y comió el fruto del árbol vedado. Es, precisamente al proscrito el que representa el árbol de Navidad, con sus adornos y esferas que recuerdan las manzanas (alegorías de la tentación en la que cayeron Adán y Eva), que se colocaban al principio de esta tradición navideña. Ahora bien, no está todo perdido, ya que las velas con las que se adornaba el árbol y que hoy en día han sido sustituidas por bombillas, simbolizan la luz redentora y salvífica de Cristo, que vino a iluminar al Mundo como nos recuerda el evangelio de San Juan. La estrella de Belén que colocamos en su parte superior, es la misma que guio a los Reyes Magos en su búsqueda del Mesías, igual que nos debe de guiar a nosotros ahora. Además, los lazos que la gente suele colocar en sus abetos o pinos navideños simbolizan la unión de la familia cristiana, especialmente, en estas fechas que conmemoran el nacimiento de Cristo. Profundizando un poco más en el simbolismo de esta tradición, se podría añadir que la forma triangular que presentan estas plantas coníferas simbolizaría el misterio de la Santísima Trinidad; y el verdor duradero de sus hojas perennes nos conduciría a relacionar este hecho con la vida eterna.
     Por último, papas como Juan Pablo II, o el mismo Benedicto XVI, hicieron durante sus pontificados declaraciones elogiosas sobre la utilización del árbol de Navidad por parte de los cristianos de todo el Mundo, a pesar de las reticencias que muchos religiosos muestran a este adorno por considerarlo pagano, o poco católico. Solo hay que ver el enorme árbol que coloca el Vaticano todos los años en la plaza de San Pedro por esas fechas.

      Ramón Rodríguez Campillo

El BELÉN DE SALZILLO

     
     Fue realizado por Francisco Salzillo para el noble murciano Jesualdo Riquelme y Fontes. Pasó a ser propiedad de la Marquesa de Salinas y después del Marqués de Corvera, hasta que, finalmente, fue adquirido por el Estado español en 1915 por una cantidad de veintisiete mil pesetas de la época, encontrándose en la actualidad en el Museo que conserva las obras del escultor en la capital de la Región de Murcia. Podemos afirmar, sin riesgo a equivocarnos, que es el belén más importante y más admirado de España.  
     El padre de Salzillo era napolitano y aunque él nació en Murcia, su progenitor le transmitió el gusto por los belenes que se llevaba en su ciudad de origen, lo cual, convirtió a la capital del Segura en el enclave belenístico español más importante,  introduciéndose estas figurillas en los hogares particulares de los habitantes de esta Región.  El tamaño de las imágenes es de unos treinta centímetros y los materiales que emplea son: la arcilla, principalmente, pero también la madera, cartón, lienzos y telas encoladas. Todas ricamente policromadas, con vivos colores: azules, verdes, rojos, combinados con el dorado del oro, lo que les proporciona una gran vistosidad, preciosismo y lujo, dentro de la tradición del estilo rococó que ya estaba finalizando.

     Como ya señalé al principio, Salzillo no realizó todo el belén, pues murió antes de su terminación, pero dejó unas directrices claras que respetaron los que culminaron su obra, por lo que el conjunto de figuras presenta una gran unidad estilística. De todas ellas, hay quién destaca las imágenes de los ángeles por su elegancia e ingravidez. Está compuesto por 556 personajes y 376 animales (en la actualidad no se conservan todos) y varias maquetas de edificios. Se basó en los Evangelios de San Mateo y San Lucas, que nos informan de la infancia del Señor y así diseñó las distintas escenas que integran el belén: la Anunciación, la aparición del ángel a los pastores, el Nacimiento, los Reyes Magos, la huida a Egipto, etc. Además, nos encontramos con otras escenas de carácter popular, fiel reflejo de las tradiciones de la época, así como animales y aves migratorias habituales de esta zona de España. Podemos observar una gran variedad de tipos humanos contemporáneos al autor, representados todos ellos con un gran naturalismo y con los ropajes específicos que lucían en ese tiempo. Todo esto, nos da una muestra del modo de vida popular de Murcia y sus alrededores a finales del siglo XVIII.
     Como fondos de las distintas escenas que componen esta maravillosa obra, nos encontramos con el palacio del rey Herodes, que refleja nítidamente palacetes de la época. La casa de Isabel, prima de la Virgen, que es una casa típica de la huerta murciana, mientras que la de María es como las viviendas de Murcia de aquellos tiempos. Se escogió un viejo pórtico en ruinas para situar la escena del Nacimiento. Por último, el carpintero encargado de elaborar el templo de Jerusalén, de apellido Carrión, se inspiró, nada menos, que en El Templete de San Pietro in Montorio que el arquitecto del Papa, Bramante, levantó en Roma a principios del XVI, en el lugar donde según la tradición fue martirizado San Pedro.
     Todas las obras de este autor son religiosas. Él era una persona de profundas convicciones espirituales, que trasladó a toda su producción artística, incluido este famoso y monumental belén. Actualmente, Murcia es el principal enclave de producción de belenes artesanos de toda España. La calidad artística de sus figuras salta a la vista. Sólo hay que verlas para comprobarlo.

Nota: la página web que tiene el Museo de Salzillo me ha sido muy útil para elaborar esta entrada.
    Ramón Rodríguez Campillo


jueves, 24 de septiembre de 2015

Cómo comentar una hoja del Mapa Topográfico Nacional (M. T. N.)

Hoja de La Aldea (oeste de Gran Canaria)
Hoja de La Aldea (oeste de Gran Canaria)


  1. Un mapa es la representación de la superficie esférica de la Tierra sobre un plano. Hay dos tipos de mapas: básicos y temáticos. Un mapa básicose obtiene de realizar mediciones directas de la superficie terrestre mediante diversos procedimientos. Los más utilizados son los mapas topográficos como, por ejemplo, el Mapa Topográfico Nacional (M.T.N.). Un mapa temático se obtiene a partir  de los mapas básicos y representan algún fenómeno geográfico concreto (climas, recursos económicos, fronteras, relieve, ….).
  2. El MAPA TOPOGRÁFICO NACIONAL (M. T. N.): es un mapa básico que representa los aspectos físicos y humanos más notables de una determinada zona del territorio nacional. Pasos a seguir para el comentario de una hoja del M.T.N.:

      2.A. ASPECTOS GENERALES: IDENTIFICACIÓN:
                a. Tipo de fuente: cartografía básica
                b. Hoja: número (en la ángulo superior derecho), nombre (del núcleo de población principal), edición y fecha (en la parte inferior izquierda).
                c. Sistema de proyección: Proyección cilíndrica (U. T. Mercator)
                d. Coordenadas geográficas: longitud (en los bordes superior e inferior de la hoja) y latitud (en los bordes izquierdo y derecho).
                e. Escala: 1:50000 ó 1:25… (Gran escala: información muy detallada del territorio). Se indica en la leyenda.
2.B. ASPECTOS FÍSICOS: RELIEVE, AGUAS Y VEGETACIÓN NATURAL:
               a.     Relieve: Se representa por isohipsas (curvas de nivel en color sepia que unen los puntos situados a la misma altitud). La curvas se trazan de 10 en 10 m. ó de 20 en 20 m. Cada 50 ó 100 m. la isohipsa es de mayor grosor. Cuanto más unidas estén las curvas significa que el relieve sube en poco trecho y, por tanto, la pendiente del terreno es mayor. Si las curvas están muy juntas, el relieve es abarrancado. Cuanto más separadas las curvas, las pendientes son más suaves.  Un punto negro o triángulo indica la altitud. Hemos de analizar: las características topográficas generales, así como los principales elementos y formas del relieve (mesetas, valles, pendientes, montañas, altitudes máximas y mínimas, colinas, …).
               b.     Hidrografía: Aguas marinas y continentales (ríos, lagos, …) representadas en color azul. Las obras hidráulicas (embalses, …) se diferencian de las naturales por su trazado más geométrico y regular. Hay que relacionar la hidrografía con los asentamientos humanos, usos del suelo y sus aprovechamientos.
               c.      Vegetación natural: Se representa en color verde mediante signos especiales explicados en la leyenda del mapa. Hay que relacionarla con el relieve, la hidrografía, el clima y los aprovechamientos humanos.
2.C. ASPECTOS HUMANOS: USOS DEL SUELO, POBLAMIENTO Y TOPONIMIA:
                  a.     Usos del suelo: Pueden ser: agrícolas (agrícolas, ganaderos, forestales), industriales (canteras, minas, fábricas, líneas eléctricas, polígonos industriales, …) y terciarios (infraestructuras de transporte: categoría, densidad, trazado en relación con la topografía y el hábitat; instalaciones de ocio y equipamientos, …).  Los usos del suelo se señalan en color verde o amarillo con pequeños signos para especificar más. Las autopistas y autovías se señalan en rojo y amarillo. Las carreteras autonómicas, en rojo y verde. Los ferrocarriles, en negro.   Para cada uso, señalar localización y características.
                b.     Poblamiento: Puede ser rural (concentrado o disperso) o urbano. Los edificios se señalan con pequeños rectángulos y puntos rojos. La trama urbana se indica en rojo. Hay que indicar: rasgos de su emplazamiento, situación y factores que los explican.
                c.      Toponimia: Proporciona información complementaria sobre características físicas o sobre las actividades económicas pasadas y presentes. Los nombre de los lugares se escriben en negro. Ejemplo: Ingenio (de caña de azúcar, actividad económica), El Trapiche (de caña de azúcar, actividad económica), El Carrizal (vegetación), Agua de Bueyes (actividad ganadera, hidrografía), Los Llanos de la Pez (aprovechamiento de los recursos, actividad económica), Los Tilos (vegetación), Las Guirreras (fauna), Barranco de Los Cernícalos (relieve y fauna), Madre del Agua (hidrografía), Pico de Las Nieves (relieve y climatología), Icod de Los Vinos (actividad económica), Vega de Río Palmas (relieve, hidrografía y vegetación), Las Cochineras (ganadería), Las Cuevas (hábitat, asentamiento, relieve), Puerto Cabras (actividades económicas), Arrecife (hidrografía), Las Palmas de Gran Canaria (vegetación), La Laguna (hidrografía),… Investigar la toponimia es una forma muy interesante de indagar en la geografía e historia de un lugar.

miércoles, 1 de julio de 2015

¿Por qué no se debe volcar el salero?


     Según informes que proceden de la Baja Edad Media y posteriores, en la ciudad de León se guardaba el salero que se utilizó en la Última Cena, la que celebró Jesucristo con sus apóstoles en la misma noche que fue detenido. Este objeto era una escudilla (pequeña pieza ahuecada que permitiese meter los dedos para coger la sal) elaborada en calcedonia, una clase de cuarzo con vetas que le dan una gran vistosidad a esta piedra. De este mismo mineral es el cuenco del Santo Grial que se guarda en la catedral de Valencia, y que según la tradición es el que utilizó Jesús para bendecir el vino (aunque en todo caso, sería solo el mencionado cuenco, puesto que el resto de la estructura de la copa es medieval. De todas formas, no entraré ahora en este asunto). Respecto al salero, se le perdió la pista después de la entrada de las tropas napoleónicas en León, durante la guerra de la Independencia en el siglo XIX.

     En la famosa pintura de Leonardo da Vinci “La última cena” que podemos contemplar en el refectorio (comedor) de un convento de Milán: Judas con su brazo derecho vuelca sin querer el salero, y la sal que contenía queda derramada encima de la mesa. Constancia histórica de que esto ocurriera no tenemos, pero el hecho de que Leonardo pintara esta acción no es fortuito. Hay que recordar que Jesús les dice a sus apóstoles que ellos son la sal de la tierra, y que derramada no sirve de nada. No es casualidad que al agua bendita se le eche sal. El simbolismo de este mineral es muy importante para la religión cristiana.

     El producto de la sal era muy valorado en el mundo antiguo y medieval, ya que le permitía, ante la falta de otros medios como los actuales, conservar los alimentos. Los soldados romanos, por ejemplo, cobran en ocasiones su paga en este producto, e incluso en la Edad Media se usaba como medio de pago. Precisamente, la palabra salario proviene de sal. No poseerla solo te traería desgracias, al no poder garantizarte provisiones para el futuro. Su desperdicio era suicida y, hasta era lógico pensar, que derramar algo tan valioso te traería mala suerte.

     Con lo escrito hasta ahora, podemos entender mejor la creencia supersticiosa de que volcar el salero y derramar su contenido traería mala ventura a la persona implicada. Aunque, evidentemente, sea un acto involuntario al igual que le ocurrió a Judas. ¿Qué podemos hacer ante semejante desgracia? Hay, al menos, una solución: echar un poco de sal hacia atrás por encima del hombro izquierdo; y ¿por qué por el hombro izquierdo? Porque es justo ahí, detrás de nosotros en nuestra parte izquierda, donde se encuentra el diablo para tentarnos según una vieja tradición popular. Así que, con nuestro gesto, sin darnos cuenta, le echaríamos directamente la sal al demonio en la cara, acción que no le debe de agradar, por lo que se nos compensaría liberándonos del castigo que conlleva derramar este producto.

     Volviendo al principio de estas líneas, no podía ser otro comensal el autor de semejante acción. Solo podía ser Judas Iscariote, que con su traición, materializada al vender a su Maestro perdió su condición de apóstol, y al derramar el contenido del salero ya no podía ser “la sal de la tierra”, es decir, la que haría surgir el cristianismo.

Nota: debido al deterioro actual que presenta “La última cena” de Leonardo, podemos ver mejor este hecho en un mosaico del siglo XIX que reproduce esta pintura, elaborado por Giacomo Raffaelli en una iglesia de Viena. El nombre de Judas y el óvalo rojo es una indicación mía. También se puede ver que lleva la bolsa de las monedas que le pagaron por su traición en la mano, entonces no existían sobres como ahora.
    Ramón Rodríguez Campillo

La Semana Santa ¿a fecha fija?


     No sé el motivo que le ha llevado al Papa Francisco a declarar hace unos días (espero que no haya sido el calor del pasado mes de junio), que si no se establecía una fecha fija para la Semana Santa, en cuestión de unos sesenta años terminaríamos celebrándola en el mes de agosto. Supongo, que esta afirmación atribuida al Sumo Pontífice debe ser cierta, y no una mala interpretación de la prensa, porque la he leído en diferentes medios de comunicación y todos coinciden en la misma frase. Para que esto tuviera lugar, tendría que producirse un cataclismo a escala planetaria, e incluso del sistema solar; algo no previsto por ninguna autoridad científica actual. Por otra parte, desde hace millones de años los solsticios y equinoccios vienen dándose en la misma fecha que todos conocemos, y no hay ningún indicio que nos lleve a pensar que este asunto va a cambiar.

     Entiendo, que Francisco quiera llegar a un acuerdo con las distintas iglesias ortodoxas para celebrar esta Semana de Pasión y Gloria en las mismas fechas, pero de ahí, a decir lo que ha dicho, hay un largo trecho. Ya que puede resultar curioso, que cuando los católicos celebran la resurrección del Señor, para los ortodoxos, todavía estaba predicando y ni si quiera se había dictado una orden de detención contra Él. La explicación a esta insólita situación se remonta al siglo XVI, cuando el Papa Gregorio decidió unilateralmente adelantar el calendario juliano diez días, precisamente para evitar un desfase en las estaciones. Y alguna pequeña modificación más. La iglesia Ortodoxa no aceptó esta reforma y siguió sus ritos litúrgicos celebrándolos de acuerdo al antiguo calendario, por lo que actualmente, el desfase es de once días. Así que, sus principales y más conocidas celebraciones ocurren con once días de retraso con respecto a la iglesia Católica. No obstante, hay que advertir que en todo lo demás los ortodoxos siguen nuestro calendario, que es internacional.

     El hecho de que la Semana Santa cambie de fecha todos los años, se debe a que se elige el primer domingo de luna llena después del equinoccio de primavera (que cae alrededor del 21 de marzo) cómo día de la Resurrección del Señor (Domingo de Pascua). Era la única festividad religiosa que celebraban los cristianos en los tres primeros siglos de su existencia. Fue el Concilio de Nicea en el año 325 el que estableció la fecha en que se debía celebrar la Semana Santa, tomando como referencia la Pascua judía que, como todos sabemos, conmemoró Jesús en la Última Cena, poco antes de ser detenido, martirizado y crucificado en el penúltimo día de la semana hebrea, que concluía en el Sabbat (el sábado), su jornada más señalada. A los primeros cristianos no les hubiese gustado coincidir con dicha celebración, pero les fue inevitable. Luego, el Domingo de Pascua sobreviene en un paréntesis de 35 días, entre el 22 de marzo y el 25 de abril, contados ambos.

     Por último, estaría bien que todos los cristianos celebraran la semana más importante de su calendario litúrgico al mismo tiempo pero, que a la vez, conservara la estrecha relación que la vincula a la Pascua judía en la que festejaban su salida de Egipto y el fin de la esclavitud en ese país. De esta manera, no habría contradicción alguna entre tradición religiosa y rigor histórico.
    Ramón Rodríguez Campillo

martes, 28 de abril de 2015

"La Nevada" o "La Tormenta de nieve", de Francisco de Goya


A partir de 1775, Goya recibirá los primeros encargos de la Corte, participando junto con otros artistas en la creación de modelos o cartones para confeccionar a partir de ellos los tapices de los palacios.  Los pintará en total setenta y tres lienzos agrupados en tres series, de 1775-1780, de 1786 -1788 y los últimos de 1791-1792.
Si bien en general los temas eran de inspiración popular de acuerdo con los gustos de la nueva nobleza ilustrada,  en la primera serie las escenas de caza y las diversiones populares  eran las que ocupaban las pinturas, pues a los nobles les gustaban, ante todo, las actividades cinegéticas y ser espectadores de la vida cotidiana de unas clases populares felices, ataviadas como majos y majas, con un toque de humor en medio de un ambiente risueño, de acuerdo con lo que en Europa ya habían desarrollado Watteau, Boucher y Fragonard.
Sin embargo, la segunda serie a la cual pertenece “La tormenta de nieve” o “La nevada”, se vuelve más oscura, mostrando imágenes que poco tienen de placenteras.  Del conjunto de las cuatro estaciones que a tal efecto pintó, la nevada desentona al lado de las otras, pues no es una escena amable. Tres hombres amontonados tratan de abrigarse embozados en mantas mientras avanzan con dificultad, precedidos de otro que porta un fusil, insinuando los peligros que acechan, y portando un cerdo muerto sobre un burro que les servirá de comida durante el trayecto. Goya aquí es sensible a la dura vida cotidiana del pueblo llano, denunciando su situación como testigo.
Siempre me ha llamado la atención la indumentaria  del individuo que está a la derecha de los tres que caminan juntos. Evidentemente guarda una estrecha relación con la indumentaria popular murciana (o levantina) del S. XVIII. Bajo la manta, nos deja ver un zaragüel de negrilla que cubre otro de lienzo blanco. Unas medias de tonos anaranjados están sujetas mediante atapiernas, calzadas con unas esparteñas similares a las que Juan de la Cruz Cano y Olmedilla nos muestra en sus grabados. 

Andrés Serrano Del Toro.

lunes, 20 de abril de 2015

Los Jardines Colgantes de Babilonia. Una de las siete maravillas del Mundo.


     Fue una de las siete maravillas del Mundo antiguo de la que no ha llegado nada hasta nosotros, e incluso, algunos entendidos han afirmado que no existieron nunca, entre otras razones, porque  el Historiador griego Herodoto, después de visitar Babilonia en el siglo V antes de J C. ni los menciona, al igual que ocurre con los textos babilónicos. Pero esta no es, ni mucho menos, la tesis mayoritaria, pues tenemos información suficiente transmitida por las fuentes antiguas, que atestiguan su existencia en la vieja capital del Imperio neo-babilónico, concretamente datarían del siglo VI antes de J.C., y fueron mandados a construir, según el historiador griego Beroso, por el rey Nabucodonosor II, para complacer a su esposa Amytis procedente de la región de Media, en donde abundaban las montañas y las zonas arboladas, lo contrario de lo que ocurría en su nuevo hogar, dominado por llanuras y espacios secos. Así que, para evitar la nostalgia de su país de origen, y como prueba de su amor hacia ella, su esposo le hizo construir estos espectaculares jardines privados, ya que no estaban abiertos al pueblo en general, junto a su palacio de residencia a orillas del rio Eúfrates, de donde se supone que tomaban el agua para su riego y, una vez elevada a la parte superior de los mismos, se iniciaba el descenso a través de arroyos que recorrían las distintas terrazas. Sobre como subían el agua a unos veinticinco metros de altura que se cree que tenían, es una cuestión para la que se han propuesto diversas hipótesis y no está aclarada.
     No duraron mucho tiempo, ya que con la caída de este Imperio por la acción de los medo-persas, en el mismo siglo VI antes de J.C. se fueron abandonando progresivamente hasta su desaparición. Cuando Alejandro Magno conquistó la ciudad dos siglos después, nadie hacía caso de ellos y estaban en ruinas. Según el geógrafo griego del siglo I a. de C. Estrabón: “Éste consta de terrazas abovedadas alzadas unas sobre otras, que descansan sobre pilares cúbicos. Éstas son ahuecadas y rellenas con tierra para permitir la plantación de árboles de gran tamaño. Los pilares, las bóvedas, y las terrazas están construidas con ladrillo cocido y asfalto.” Respecto al término colgantes, hay dudas, pues en griego se citan con la palabra Kremastòs que significa suspendido, y más tarde, se traducen al latín como pensilis, que viene a significar terrazas, lo que nos hace pensar en unos jardines que se encontraban suspendidos sobre unas terrazas construidas a tal efecto.
     Pero no es Estrabón la fuente más interesante para el conocimiento de estos bellos jardines, sino el historiador griego Diodoro  de Sicilia del siglo I antes de nuestra Era, que utilizando información que transmitió otro colega suyo: Ctesias de Cnido, que los vio personalmente, nos indica que el jardín medía unos ciento veinte metros de largo,  que ascendían como una montaña en terrazas superpuestas, de forma, que daban la impresión de unas gradas de teatro, y que la última terraza se encontraba a la misma altura que las murallas de la ciudad. Aquí se plantó todo tipo de árboles y arbustos que recreaban la vista del observador, tanto por su proporción como por su belleza. Para finalizar, tan sólo añadir que el historiador judío del siglo I después de C. Flavio Josefo, también nos dice que tienen forma de montaña y que están cubiertos de plantas de todo tipo, atribuyéndoselos a Nabucodonosor II.   
    Ramón Rodríguez Campillo

Devoción y Culto al Sagrado Corazón de Jesús en Ribera de Molina



Aprovechado que  este pasado año la imagen del Patrón de Ribera de Molina, y titular de su parroquia, cumplió 75 años de historia, me veo en la obligación de dedicar este artículo a una de las devociones más puras y castizas de nuestra población, siendo posiblemente la primera entronización al Corazón de Jesús en la Región de Murcia y posiblemente una de las primeras en España. Ésta, se trata de una devoción iniciada en Francia a partir de 1733, pero arraigada a nuestro país, así como al resto de Europa desde mediados del siglo XIX, como podemos ver en la Basílica Parisina du Sacré Coeur edificada en 1873 o en el Sacro Cuore di Gesú de Roma construida aproximadamente en 1870. No obstante su momento de máximo esplendor tanto en España como en Europa  se alcanzara entre 1900 y 1970, periodo en el que comienzan numerosas iniciativas encaminadas a reforzar su devoción y culto. Exactamente en 1919, España fue consagrada al Corazón de Jesús en el Cerro de los Ángeles, bajo el lema “Reinare en España”. A partir de ese momento se acrecentó la devoción y culto a esta bella advocación, fomentando la  creación de  nuevos templos, colegios e instituciones en su honor. 
Pero en cuanto al origen de esta maravillosa  advocación  en  este rinconcito de la huerta murciana, cabe remontar varios siglos atrás, hasta la época en la que se hallaba en la antigua ermita del Rosario, única en este pueblo hasta 1834 en que se edificó la antigua ermita al Corazón de Jesús, un pequeño cuadro ostentando la imagen del divino corazón; dicho cuadro data en la ermita desde finales del siglo XVIII, que fue donado por un vecino que lo había recibido como regalo de unas religiosas que lo habían traído del extranjero. A él suele atribuirse el haber hecho nacer la devoción del Sagrado Corazón en este pueblo. Pero en lo que principalmente se reconoce el incremento de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, es el de sustituir el cuadrito por otro de mayores dimensiones como en efecto se hizo en 1825.

Pintura alemana del Sagrado corazón de la iglesia de Herz-Jesu-Altar en Bavaria, posiblemente ésta guardara algún parecido con el cuadro de la ermita.

En él  se representaba al Corazón de Jesús de medio cuerpo, abriéndose el pecho para mostrar su corazón llameante de amor ; parecía ser obra de José Campos, célebre pintor nacido en el pueblo de Alhama,  que demuestra su maestría en  cuadros como el San Pedro de la Catedral de Orihuela. Pero aun así no les bastaba para sensibilizar su devoción al Sagrado Corazón de Jesús el tenerle representado en un cuadro, por lo que con el paso del tiempo encargaron  una imagen de talla. Dicha imagen fue tallada por el escultor hijo del pueblo de la Ñora Don Pedro Franco Gil. Así mismo empezaron primero en edificar una nueva iglesia para dotar a la nueva imagen de un templo tan digno y grandioso como esta se merecía. Quedo terminada en el año 1833 y al año siguiente 1834 tomo posesión como titular la preciosa imagen del Sagrado corazón de Jesús. 
Así consta en una memoria de aquella época y que se conserva en el archivo parroquial de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asuncion de Molina a al cual pertenecía esta ermita eclesiásticamente: “Sabedores  los vecinos del citado pueblo de Ribera; de  que estaba designado por el Cura Párroco de la villa de Molina comisionado por su  S. S. I. para  la bendición y dedicación de la citada ermita el día 24 de Enero de 1834, los dichos vecinos tomaron con el mayor entusiasmo todas las medidas que estuvieran a su alcance para celebrar dicha festividad con la mayor grandeza; en efecto reunidos los vecinos de dicho partido pasaron a la ciudad de Murcia a conducir la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, que la tenían en el convento de religiosas de Santa Isabel de dicha ciudad (…). Luego que llegaron a Molina lo colocaron en unas andas, y con rosario solemne, con música y pólvora, acompañado de todos los vecinos lo condujeron a su ermita. Al día siguiente hicieron una bendición y colocación con una solemne misa y sermón. Todo a costa de los dichos vecinos; y para perpetuar la  festividad del Sagrado Corazón de Jesús en dicha ermita, nombraron los vecinos tres mayordomos para el año venidero de 1835.” 
En esta memoria se relata punto por punto a que alto grado había llegado ya la devoción del Sagrado Corazón de Jesús a principios del siglo XIX, mientas que al resto del  país no llegaría tan fuerte hasta finales de este siglo, entrando ya en principios del XX.


Pero como tantas otras obras, la vetusta imagen del Corazón de Jesús, Amo y Señor de la tierra Ribereña (apelativo cariñoso con el que el pueblo de Ribera se dirige hacia Él), fue destruida en un acto de barbarie en la Guerra Civil Española de 1936. Por ello, el mismo año en que la guerra había finalizado, el pueblo de la Ribera encargó a al afamado escultor murciano D. José Sánchez Lozano una nueva imagen que sustituyera a la antigua destruida.
Se trata de una imagen que se ciñe a la influencia imaginera de la escuela murciana, iniciada por el insigne escultor Francisco Salzillo, siguiendo los cánones propios de la imaginería barroca mediterránea. Es una imagen completamente tallada, policromada y estofada, que presenta a Cristo en actitud de abrirse el pecho con las manos, para mostrar su corazón inflamado de llamas. Cabe destacar el armonioso conjunto de pliegues que llenan de majestuosidad y elegancia el contorno de la imagen, así como su bello rostro, que denota una gran dulzura. También podemos destacar una característica importantísima en la policromía barroca heredada de Salzillo como son los postizos: ojos de cristal y pestañas de pelo natural  que aumentan la viveza de la mirada, y que junto a la modelada barba, llena de movimiento y naturalidad el perfil de la imagen. 
Pero lo que más caracteriza a la imagen, y por tanto lo que  la hace única e irrepetible, es el maravilloso corazón que porta en su pecho, siendo la única parte tallada que quedó de la anterior escultura; gracias a la audacia y valentía de un hombre amante de su pueblo y de sus tradiciones, en el momento de la destrucción lo arrebató de la antigua imagen, siendo colocado en la actual finalizada la contienda. 
Igualmente destaca la finamente trabajada y mullida nube en la que el Señor se coloca en auténtica gloria y majestad, grabando a su vez sobre la bola de mundo la frase “Ribera te ama”, lema que demuestra el auténtico cariño y devoción  que siente un pueblo hacia su patrón, su tierra y su historia.



BIBLIOGRAFIA
  • Revista "Nuestra Fiesta", años 1922-1928, Apartado Rebuscos.
  • Herradón Figueroa, María Antonia. Revista de Dialectología y Tradiciones populares. Diciembre 2009.
Antonio José Gil Gómez (2º de bachillerato "D")

lunes, 13 de abril de 2015

Breve reseña histórica de la Iglesia de la Asunción (Molina de Segura, Murcia)

Vista de la Iglesia desde la Plaza

Este año 2015 la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción ha cumplido 250 años desde su construcción en el año 1765, siendo el monumento más importante de nuestra ciudad, del que muchos molinenses desconocen tanto su historia, como los numerosos tesoros que en su interior aguardan. Por ello pretendo hacer una breve reseña histórica y patrimonial  de este preciado monumento.

D. Diego de Rojas y Contreras

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción fue construida en el año 1765, siendo obispo de Cartagena D . Diego de Rojas y Contreras. Presenta una planta longitudinal de cruz latina con dos naves de capillas laterales, como el empleado por Vignola en la planta de la iglesia del Gesú (Roma), modelo difundido universalmente por la Compañía de Jesús  desde la 1ª mitad del siglo XVII. Esta planta responde fielmente a las normas arquitectónicas de la Contrarreforma  impuestas por el Concilio de Trento en las que el arte será un clarificador de los dogmas de la Santa Iglesia, así como un vehículo de los valores religiosos perdidos.


Vista de la nave principal desde el coro

Otro paso decisivo de la iglesia está determinado en el empleo de un cúpula de media naranja como elemento distribuidor de la luz, que cae de las vidrieras  creando un contraste con la iluminación moderada del interior de la nave y del presbiterio. Así mismo emplean una bóveda de cañón con lunetos, que se contrarresta por grandes contrafuertes entre los que hay espacio para albergar varias capillas laterales como la de la Inmaculada Concepción, la del Rosario, y otras varias dedicadas también a temas propios que el tribunal de la Contrarreforma católica impuso como un medio clarificador de esta nueva etapa.

Vista de la cúpula

En cuanto a la fachada principal, podemos apreciar un cuerpo bajo con un orden de pilastras clásicas y un cuerpo superior que termina con un frontón clásico, desarrollando un tema empelado antes por Guiacomo della Porta, en el que se pretende solucionar el problema de proyectar al exterior las dimensiones desiguales de una nave central muy alta con las dos naves laterales enormemente bajas en comparación. Por ello, el cuerpo inferior será más ancho y macizo debido a  que este alberga las tres naves (central y laterales), y el superior, más estrecho al tener solo la nave central, reuniendo estos dos cuerpos por una curva ondulada que acaba en dos bellas pilastras. Así el cuerpo alto se ensancha ingeniosamente para combinarse con el piso inferior y dar al conjunto una armoniosa composición.

Fachada principal

Pero lo más importante de la iglesia y por tanto del pueblo de Molina es la custodia procesional , siendo una joya de incalculable valor y una de las más importantes creaciones de platería Murciana en el siglo XVIII. La custodia fue realizada en 1792 por el orfebre italiano Carlos Zaradatti, quien empleó como materiales sobre todo metales nobles como el oro y la plata, debido al propósito tenido en el Concilio de Trento  en el que acordaron que sólo el oro y la plata entrasen en contacto con los símbolos eucarísticos, es decir con el Santísimo Sacramento y con la Santísima Sangre. De esta manera se manifestaba el alto poder de la Iglesia, así como la exaltación a la Eucaristía que tanto marco la Contrarreforma, con el fin de situar el Sagrado Misterio de la Eucaristía  en uno de los más importantes dogmas de la Iglesia Católica, diferenciando de este modo, a la Iglesia romana de los cristianos disidentes en la Europa luterana.

Custodia de Carlos Zaradatti

La estructura de la custodia comienza con un pie rectangular dividido por una línea cóncava y cincelado completamente con diversas bandas de motivos geométricos. Sobre esta base surge una maravillosa nube especialmente trabajada en la que se apoyan tanto el globo terráqueo como las virtudes teologales (Caridad y Esperanza). Ambas virtudes aparecen finamente elaboradas  con un logrado movimiento tanto en los pliegues de sus ropas como en la disposición de sus cuerpos. En cambio el globo terráqueo se muestra de forma central, en cuya superficie están labradas  escenas del Antiguo y Nuevo Testamento, así como los signos Eucarísticos. Sobre éste aparece la figura de la Fe, arrodillada sobre una mullida nube como si fuera transportada de forma sobrenatural, en una bella postura sosteniendo con una mano una Cruz como símbolo del triunfo de la Fe y con la otra roza delicadamente su pecho. Igualmente, la Fe es representada con un fino velo que le tapa los ojos  indicando que la fe consiste en creer sin ver. Esta pieza  a su vez es clave para la custodia, ya que sostiene la última parte de ésta  qué sería el Sol, pieza labrada en plata sobredorada de la que surge una explosión de rayos solares salientes de una algodonosa nube plateada completada con un maravilloso conjunto compuesto por los motivos Eucarísticos: las hojas de parra y las espigas;  así mismo es rodeada de barrocos y hermosos querubines, que a su vez ensalzan la parte central y más importante de la custodia, llamada Viril, en donde el sacerdote coloca al Santísimo Sacramento para su exposición solemne ante los fieles.
Esta custodia sale ocasionalmente todos los años a la calle en la festividad del Corpus Christi, procesionando por las calles de nuestra ciudad en un maravilloso carro procesional realizado  en madera tallada y sobredorada en pan de Oro, formando una especie de “tabernáculo procesional” con el que arropar y a la vez dar mayor solemnidad y grandeza  a Cristo en la Eucaristía

Vista de una puerta del transepto


BIBLIOGRAFÍA:
  • Tapie, Víctor L. BARROCO Y CLASICISMO. Ensayos Arte Cátedra. Págs 59- 63.
  • Pijoan, J. Historia del Arte. T. VI. Salvat 1971. Págs. 73-76.
  • Morales y Marín, JL. Historia Universal del Arte, dirigida por Milicua, J. T. VI. Planeta 1994.
  • Hernández Miñano, Juan de Dios. La Custodia Procesional de la Iglesia de la Asunción: la obra magna de Carlos Zaradatti .
Antonio José Gil Gómez. (2º Bachillerato D).

viernes, 27 de marzo de 2015

Las Once Mil Vírgenes

Sta. Úrsula y la Once Mil Vírgenes (detalle).
Juan de Borgoña. Convento de Sta. Úrsula (Salamanca)

Cuenta la leyenda que en el S. V, en Colonia (Alemania), once mil vírgenes prefirieron morir antes que perder su virginidad ante los hunos. Entre ellas, la única hija del rey de Britania: Úrsula. El suceso tuvo amplia difusión por toda Europa en la Edad Media. Sin embargo, el testimonio más antiguo, una inscripción en piedra en la iglesia de Santa Úrsula en Colonia, probablemente del S. V), dice: "Un tal Clematius, un hombre con rango senatorial, que al parecer vivía en el oriente antes de ir a Colonia, fue guiado por frecuentes visiones para reconstruir en esta ciudad, en tierra de su propiedad, una basílica que había caído en ruinas, en honor de las vírgenes que sufrieron martirio en este sitio". Nada más.

Inscripción de Clematius.
Iglesia de Sta. Úrsula (Colonia)
La idea errónea de que las compañeras de martirio de Úrsula fueron once mil se debe a un documento monacal del 92 que dice: "Dei et Sanctas Mariae ac ipsarum XI m virginum". Debía leerse como "undecim martyres virginum" (once mártires vírgenes) y no "undecim millia virginum" (once mil vírgenes). Esta confusión perduró siglos, y es así como se asentó la leyenda.
Aunque Santa Úrsula es venerada por muchos y desde hace tiempo, la Iglesia nunca la canonizó oficialmente. En la Edad Media fue la santa patrona de las universidades.

jueves, 26 de marzo de 2015

El agua embotellada puede ser peligrosa.


Más de 1.100 millones de personas en el Mundo no tienen acceso al agua potable segura, y cuentan con una media de 5 litros diarios por persona cuando la media ideal sería de 20 litros por persona al día. En contraste con esto, cada europeo gasta entre 200 y 300 litros, y un estadounidense 575 litros al día.
En el Mundo se gastan al año más 100.000 millones de dólares al año en adquirir agua embotellada, notándose un incremento de la demanda a partir del 2014, resultando ser unas 100 veces más cara que la del grifo. Como vemos se ha convertido en un negocio muy rentable, en donde no se tiene en cuenta el gasto energético que genera el proceso de embotellamiento y el posterior transporte de las botellas en barcos, trenes y camiones. Los recipientes se suelen fabricar con tereflalato de polietileno, un derivado del petróleo, que además no serán reciclados debidamente. En EE.UU al menos el 86 % se convierten en una basura que tardará más de 1.000 años en biodegradarse. Al quemar estos plásticos se liberan tóxicos como el gas clorado.


El agua que se comercializa embotellada en bares,tiendas y supermercados, podría no ser tan saludable como se dice en los anuncios de las distintas marcas, donde aparecen personas practicando deporte o yoga en medio de la naturaleza. Los científicos de hecho piensan que hay unas 24.520 sustancias químicas nocivas en al menos 18 conocidas marcas de agua. Se trataría de elementos disruptores endocrinos químicos que podrían afectar a nuestro sistema hormonal, generando en el cuerpo tumores cancerígenos, deformaciones en los recién nacidos, problemas cardiovasculares y trastornos en el metabolismo y desarrollo normal del cuerpo.


Se ha llegado a esta conclusión tras analizar en los laboratorios agua embotellada, detectando en ella una enorme presencia de los EDC, como antiestrógenos y antiandrógenos en la mayoría, además de sustancias progestaténicas y glucocorticoides, desinfectantes para el agua y restos de productos farmacéuticos. Una cantidad de 3,75 litros de este agua produjo que los receptores de estrógeno y andrógenos captaran un 60% y un 90% menos respectivamente.
En la orina de un 95% de las personas que consumen este agua, fue detectado restos de bisfenol-A. Chris Winder, profesor de toxicología en la Universidad Católica Australiana, tras estudiarlo en animales, alertó sobre los problemas generados por el bisfenol-A en la salud, sobre todo en el aparato reproductor, en el sistema nervioso central, tiroides, además de provocar obesidad, hipertensión y diabetes.

Andrés Serrano Del Toro.

Monumentos extraños del Mundo.



  • Fuente de Kindlifresser.
Traducido al español, quiere decir "Fuente del devorador de niños". Se localiza en Berna (Suiza) y con ella se asusta a los niños, pues en esta localidad es el equivalente al "hombre del saco" o "el coco". Data de 1546, y representa a un hombre que se come a un bebé por la cabeza mientras otros aguardan desesperadamente su turno en un zurrón. Se piensa que el origen de esta imagen terrorífica, que data de 1546 y es obra del escultor Hans Gieng , pudiera estar en la comunidad judía de Berna, pues en Suiza fueron obligados a llevar un gorro amarillo puntiagudo como en de la estatua, identificándolos así con monstruos. Otros creen que se trata de una representación renacentista de Cronos o Saturno, que según la mitología clásica se comía a sus hijos para evitar ser destronado algún día por ellos. 

Fuente de Kindlifresser
  • El Tiburón de Headington.
Un vecino de la ciudad inglesa de Oxford llamado Bill Heine, harto de las políticas mundiales de armamento nuclear y sintiéndose impotente a la hora de poder cambiar las cosas, encargó esta obra al escultor John Buckley, realmente titulada "Untitled 1986", y la incrustó en el tejado de su casa coincidiendo con el 41 aniversario del lanzamiento de la bomba atómica sobre Nagasaki. Como vemos, es un tiburón de más de 7 metros y 203 kg. de peso que parece haber caído del cielo para estrellarse contra el techo de la vivienda. A pesar de los intentos del ayuntamiento de Oxford por retirar la escultura al considerarla peligrosa para los ciudadanos, ha acabado convirtiéndose en un icono moderno de la ciudad y un atractivo turístico. Cada 9 de agosto, Heine celebra con sus vecinos el cumpleaños del Tiburón brindando a su salud.

El Tiburón de Headington
  • Escultura del Parque Frogner.
En el Parque Frogner de la ciudad de Oslo (Noruega), se exhiben 212 estatuas del famoso escultor Noruego Gustav Vigeland (1869-1943). En general, se trata de conjuntos armónicos de bronce, hierro y granito en los que retrata a la humanidad. Una de ellas, a través de la anatomía exquisita y bien representada de un hombre desnudo con cuatro bebés, revela una composición horrible, donde el adulto enfurecido maltrata, pisotea y lanza por el aire a los niños. Tras el desconcierto inicial que provoca, su verdadero significado es el de un hombre atacado por cuatro espíritus malignos encarnados en bebés.

Escultura del Parque Frogner
  •  Fuente de Cocozao.
Esta peculiar fuente se localiza en Ponta Grossa (Brasil). ¿Será en realidad un monumento a una... o sea, a lo que parece que hay arriba en tamaño gigante? No, se supone que es un homenaje a un árbol de la zona llamado araucaria (otros dicen que conmemoraba las formaciones rocosas del lugar), con el que cualquier parecido a la realidad es pura coincidencia. No obstante, fuera lo que fuese lo representado, sufrió un incendio (¡¡¡!!!) y fue demolido en 2009.

Fuente de Cocozao

Andrés Serrano Del Toro.

martes, 24 de marzo de 2015

Sofía Morales, una pintora murciana.

Búcaro con flores

Sofía Morales Sandoval nació en Cartagena un 18 de julio de 1917, cuando la Iº Guerra Mundial tocaba a su fin. Precisamente su padre era un militar que contaba con destino en la ciudad portuaria cuando su hija vino al mundo, si bien fue bautizada en Murcia, ciudad a la que la familia se trasladará definitivamente en 1922, cuando la niña contaba con cinco años. 
Más tarde ingresaría en el Colegio de Jesús María para cursar sus primeros estudios. Precisamente allí fue donde descubrió su temprana vocación por la creación pictórica cuando asistía ordinariamente a clases de Pintura de la Madre Nieves. Ávida lectora de las novelas de Julio Verne y Emilio Salgari, también sintió una verdadera pasión por la fotografía, afición que compartía con su hermano Antonio, lo cual le influyó sin duda a la hora de mirar aquel fragmento del Mundo que iba a plasmar sobre el lienzo.
En la década de los treinta Sofía Morales conoció a los pintores murcianos Luis Garay y Ramón Pontones, quienes admiraron su trabajo y la animaron a profundizar. Concretamente fue al ver a Pontones pintar en el patio de la casa familiar cuando por primera vez entra en contacto con la pintura al óleo, decidiendo seriamente adentrarse en ese campo. Su madre, al ver el interés que demostraba, encarga a un ebanista una caja de pinturas igual a la que llevaba Pontones para regalársela a su hija.

Nano (1981). Óleo sobre cartón, 32 x 40 cm.
Estudió en la Escuela de Artes y Oficios cuando el gran escultor murciano José Planes la dirigía e impartía docencia. Allí recibió al final de curso el Primer Premio por el dibujo de una cabeza del caballo de Selene, que según la autora fue el único galardón recibido en su trayectoria como pintora por mucho tiempo. Su madre, afectuosa de nuevo, le regala la "Historia del Arte" de José Pijoan, obra que conservaría con muchísimo cariño durante toda su vida. De estos años es su primer óleo, una naturaleza muerta compuesta por un frasco de cristal y unas naranjas. Repartirá su tiempo compaginando visitas por las mañanas a los estudios de Garay, Garrigós, Planes y a los futuros artistas Vicente Viudes, Eloy Moreno, y por las tardes la ineludible asistencia a la Escuela de Artes y Oficios.
A mediados de la década de los 30 conoce al pintor Joaquín García Fernández, conocido simplemente por "Joaquín", que vivamente interesado por los primeros trabajos de Sofía, la acepta como alumna en la escuela que abrió en el Malecón, en donde comparte aula con María Arnal, Cecilia Morote, Pepita Guaita, Equito Ibarra, Josefa Luna, Eloy Moreno y Román Pérez, aunque sin duda la discípula más destacada de todas fue Sofía Morales. Siempre recordará a Joaquín como una gran maestro, de cuyas enseñanzas heredó el interés por el estudio del color y las veladuras. Culminará esta etapa de aprendizaje en marzo de 1935 con su primera exposición en el Círculo de Bellas Artes, donde sobre todo exhibía bodegones y paisajes, temas que tendrán una gran presencia en toda su obra posterior.

Niña de azul (1972). Óleo sobre lienzo, 91 x 65 cm.
En la crítica que Ramón Gaya publicó en el diario "La Verdad" de esta primera muestra, la catalogó como una pintora de intuición, destacando su delicadeza y sensibilidad, capaz de transformar en sus lienzos el mundo real y los objetos vulgares en un mundo sonámbulo, de transparencias: "Quizá el mundo que ella ve es ese que habita en el fondo de los espejos, palpitando tan misteriosamente, lejano, luminoso, tan distinto del que nos rodea". En esta primera etapa sobre todo pintó retratos infantiles, bodegones y paisajes con una pincelada espesa de óleo, de rápida ejecución, sencillos y de composición armoniosa.
La Guerra Civil marcará una inflexión en el transcurso de su carrera. Tras el conflicto, Planes abandona Murcia para marcharse a Madrid, algo que también hace Joaquín y gran parte de la elite cultural de la ciudad. Sofía Morales aprovecha una beca concedida por el Ayuntamiento de Murcia en 1940 y se traslada también a la capital española, instalándose cerca del Museo del Prado para estudiar la obra de los grandes maestros. Entabla amistad con el famoso periodista murciano afincado en Madrid García Viñolas, quien le ofrece la posibilidad de trabajar como redactora. Destacó su faceta periodística en la crítica de cine, siendo cofundadora junto a Vic Rueda de la revista "Primer Plano". Comienza una etapa de trabajo intenso en donde la pintura queda relegada al poco tiempo libre del que disponía, lo cual no le impidió participar en la Iª Bienal Hispanoamericana de Arte que se celebró en Madrid en 1951, y exponer con éxito en la Galería Estilo de la capital dos veces, en 1951 y en 1953. 
A partir de esta década y prolongándose hasta los años 60, sus retratos infantiles tienen como denominador común unos fondos neutros y ojos oscuros tratando de mostrar la melancolía de la artista, trayéndonos a la mente la obra de Modigliani.
Se casó en 1955 con Manuel Olivar y Despujol en el Monasterio de Poblet (Tarragona). Solía decir Sofía que "la pintura es una vocación tan fuerte como una religión. Si en esta vocación no hay entrega total para llegar al misticismo pleno, a una sobriedad, a una pureza, la obra de arte siempre quedará como hueca". Esta afirmación parece ser el manifiesto que en cierta forma sustenta el alma de su obra. Los paisajes que plasmará normalmente son los que rondan su casa de Torrelaguna (Madrid), aunque quizá por añoranza captó los de la costa del Mar Menor. Sus rasgos definitorios se establecen con una pintura de equilibrio plástico, sin complicaciones técnicas, de perfiles desdibujados en los que no ronda ningúna violencia, con un predominio del gris que sin querer nos desvela nostalgia y melancolía.

Figura y espejo (1975), Óleo sobre lienzo, 32 x 46 cm.
El reconocimiento internacional le llegó con la exposición celebrada en 1954 en el Museo de Arte Contemporáneo de Cincinnati (Ohaio, EEUU), y en la Galería Alex Cacelles de París al año siguiente. Desde ese momento las exposiciones de su obra se fueron sucediendo, destacando la de la Galería Kreisler (1967) y Faunas (1973) ambas en Madrid, en Al-Kara de Murcia (1973), Columela de Madrid (1975), Ramón Durán (1978), y Chys de Murcia a finales de los 70. José Hierro publicó una crítica en la Revista "Tauta" en marzo de 1973, donde subraya la capacidad de Sofía Morales para salvar de su fugacidad las cosas y momentos serenos de aquellos que no lo son, elevando a los objetos retratados la categoría de modelos, serenándolo todo con sus tonos agrisados vistos bajo una especie de luz de plata, mediante la simplicidad y el esquematismo. Precisamente de la exposición celebrada en Al-Kara, el prestigioso historiador del arte Camón Aznar dijo: "¿Dónde acaba la pintura y empieza la poesía? Esa es la clave de la pintura de Sofía Morales", considerando que el mundo recoleto e íntimo que mostraba en sus cuadros provenía de la ingenuidad y de una inspiración inocente e infantil. Durante la década de los 80 expuso en Zaragoza (1980), de nuevo en Ramón Durán (1981), Galería Abril (1982) y Peironcely (1987).

Autorretrato con vasos azules (1975). Óleo sobre lienzo, 60 x 92 cm.
Fue nombrada Académica honorífica de la real Academia de Bellas Artes de Santa María de la Arrixaca (Murcia) en el año 2000. Mantuvo su pasión por la pintura hasta el día de su muerte, acaecida en Madrid el 29 de abril de 2005. Reconoció que, si bien la pintura no fue a lo largo de su vida el medio con que se sustentaba, "me dio siempre una satisfacción íntima unas veces, y otras una gran preocupación. Fue mi conciencia. Hice un gran esfuerzo en no defraudar a los que creyeron en mí, a los que me alentaron, a los que me abientan". 
Para concluir, las palabras que una vez dijo sobre ella Moreno Galván sintetizan lo que parecen destilar sus obras: "(...) incluso cuando pinta un paisaje, lo que Sofía nos transmite es una confidencia. ella tiene la rara virtud de hacernos participar de un momento raro y extraño en la vida de un personaje, o en un rincón perdido de la casa -el bodegón- o en un trozo de nuestra geografía más habitual".




BIBLIOGRAFÍA:
  • VV.AA. "Sofía Morales" Contraparada 10. Ed. Centro de Arte Palacio del Almudí. Murcia 1989.
  • CRUZ FERNÁNDEZ, P.A. "La intimidad de la pintura". Sofía Morales. Catálogo de la exposición de la sala de San Esteban. Ed. Consejería de educación y Cultura. 2005.
  • MENA GARCÍA, E. "Una mirada pictórica al paisaje regional del S. XX". Ed. Diego Marín. 2013.
  • Región de Murcia Digital.
Andrés Serrano Del Toro.