martes, 24 de febrero de 2015

Cabeza de Nefertiti


Pertenece a un periodo de la Historia de Egipto conocido como Imperio Nuevo (1555-1090 a.C), concretamente a la etapa del reinado del faraón Amenofis IV. El Imperio Nuevo supone el auge del poder de los faraones entre las dinastías XVIII y XX, especialmente después de las conquistas de Tutmosis III de las que el país recibe enormes riquezas. Este hecho desarrolla una fiebre constructiva continuada por Amenofis III, quien establece además contacto con babilonios y asirios. Su sucesor Amenofis IV va a ser un gran reformador religioso que introduce el culto al sol, cambiándose el nombre por Akhenatón. En el desierto erige una nueva capital, Tell El-Amarna, que supone un epicentro cultural. La esposa de este faraón es el personaje que nos ocupa hoy: Nefertiti. 

Probablemente estemos ante uno de los más hermosos retratos de la reina Nefertiti, conocida por su belleza. De hecho su nombre significa "la bella ha venido". Debió formar parte de una estatua en la que se ensamblaban todas sus partes, cada una moldeada con material de colores diferentes, para formar el cuerpo. Esto no era algo nuevo, puesto que ya se venían haciendo en madera, aunque la novedad del estilo creado en Tell El-Amarna reside en el empleo de la piedra para el mismo fin. La parte posterior del cráneo y las orejas están sin trabajar, porque seguramente llevaría una peluca. Sensibilidad, elegancia y espiritualidad serían las tres palabras que mejor definen esta pequeña obra de cuarcita marrón (35,5 cm), material empleado para lograr la calidez del rostro de la reina. 

Fue encontrada en 1932 en el transcurso de una excavación arqueológica que la Egypt Exploration Society levó a cabo en Tell El-Amarna. Durante la misma se descubrieron muchas esculturas incompletas en un edificio, algo que se interpretó como el taller de algún artista famoso del periodo. Posteriormente se trasladó al Museo Egipcio de El Cairo donde se expone en la actualidad.

La enorme cantidad de retratos de esta reina, a menudo con su esposo e hijos, en Tebas y Amarna hablan de su función en la Corte y de la importancia que tuvo, pues hasta llegó a obtener el privilegio de colocar un busto suyo sobre un altar privado o un templo para darle culto, algo hasta entonces reservado a la figura del faraón. Incluso cuando el retrato está inacabado, la obra transmite un enorme orgullo y atractivo a través de los ojos. A la muerte de Akhenatón, el reino sucumbre entre guerras civiles. No se sabe bien qué ocurrió con esta mujer, que desapareció misteriosamente, muy posiblemente por un exilio voluntario, cesando cualquier mención a su nombre. 

BIBLIOGRAFÍA:
  • CERAM, C.W. "Dioses, tumbas y sabios" Ed. Destinolibro, 1999.
  • BONGIOANNI, A. y SOLE CROCE, M. "Los tesoros del antiguo Egipto". Ed. Libsa, 2007.
  • ARMIJO, T. "Amarna, la ciudad de Ajenatón y Nefertiti". Ed, Aldebarán, 2012.
Andrés Serrano Del Toro.

1 comentario:

  1. Tenía un gran poder y estaba en importancia a la altura del faraón.

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