domingo, 22 de febrero de 2015

La Tierra está siendo envenenada por nuestros plásticos



La acumulación de plásticos en nuestro Planeta relacionada con la cada vez mayor cantidad de vertidos, es un problema inquietante. Ya ha ocasionado la creación de tres islas de este material en los océanos Atlántico, Índico y Pacífico; concretamente existe una isla, conocida como "Isla Grande de Basura", "Vórtex de basura del Pacífico" o el Séptimo Continente, flotando entre Hawaii y California, que ha incrementado cien veces su tamaño en los últimos 40 años, y actualmente cuenta con una extensión aproximada de 700.000 km², generados a partir de desperdicios del consumo doméstico en un 80%. Al parecer, esta gigantesca concentración de basura se forma por un remolino gigante provocado por la corriente del Pacífico Norte, que gira en el sentido contrario a las agujas del reloj. Esta corriente, ayudada por los vientos de la zona, impide que los desperdicios se alejen hacia las costas, concentrándose en el interior de una espiral que ocupa 3,4 millones de km², una superficie equivalente a siete veces España, según calcula el Centro Nacional de Estudios Espaciales de Francia. Semejante concentración de deshechos ha atraído a los insectos, que depositan sus huevos en lo que para ellos es un paraíso artificial, detectándose cada vez mayores densidades de los mismos.

La lenta degradación del plástico (unos 5.000 años), provoca directamente la muerte a muchos animales como tortugas y peces que ingieren bolsas al confundirlas con alimento o quedan atrapados ente ellas. Se calcula que cerca de 1.000.000 de aves y unos 100.000 mamíferos marinos (delfines y focas) desaparecen cada año por el mismo motivo. Un reciente artículo publicado en Diarioecologia.com alerta que también los animales de gran tamaño se están viendo afectados, y cada vez  va siendo más frecuente encontrar kilos de bolsas de supermercados, envoltorios de alimentos, paquetes, bolsas de basura, guantes, etc en los estómagos de los cachalotes y ballenas que fallecen varados en las costas víctimas de obstrucciones intestinales. En el caso español, la existencia de estos plásticos está muy relacionado con los desechos generados por los invernaderos de Almería, Granada y Murcia. 

La especie humana tampoco escapa a los efectos directos de esta contaminación, ya que estamos siendo lentamente  envenenados por consumir peces que se alimentan de nuestros propios residuos. Según el profesor Frederik Vom Saal, de la Universidad de Missouri, este fenómeno está teniendo un impacto directo en el desarrollo de la diabetes prematura, problemas renales e incluso afecta a la fecundidad de las mujeres. Mike Moore, investigador del Instituto de Investigación Marina Algalita de California, calcula que el 35% de los peces que son extraídos del mar para el consumo contienen en sus aparatos digestivos una media de una o dos piezas de plástico que seguramente ingirieron al confundirlos con plancton. Además Mike Moore, que fue el primer científico en documentar en los años 80 estas grandes acumulaciones de plástico, estima que esta basura oceánica está matando a más animales que el cambio climático.
De momento se cree que esta contaminación es irreversible, y que por ahora lo único que se puede hacer es evitar seguir arrojando basura al mar.


REDUZCAMOS EL EMPLEO DE PRODUCTOS PLÁSTICOS EN NUESTRA VIDA COTIDIANA.

Andrés Serrano Del Toro


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