viernes, 20 de febrero de 2015

La Venus del espejo, una dama misteriosa.


 A finales de la década de 1640, Velázquez ya había regresado de su primer viaje a Italia (1629-1631) en donde, tras su estancia en Venecia, Roma y Nápoles, había aclarado los colores y temas de sus cuadros tras la asimilación de las pinturas de la escuela veneciana, el estudio de los grandes maestros del Renacimiento, e incluso el contacto con el pintor español José de Ribera. También había tenido sobrado tiempo de contemplar  la magnífica Colección Real de pintura italiana y flamenca. Ya teníamos a un genio en plena madurez  con el dominio de una técnica y estilos extraordinarios.

Sería entonces cuando, en una fecha incierta entre 1647 y 1651, Velázquez realizase un óleo sobre lienzo de dimensiones moderadas, 122,5 x 177 cm, en comparación a otras de sus obras, citado por primera vez en el inventario realizado entre los años 1651 y 1653 de la colección particular del joven y licencioso D. Gaspar de Haro y Guzmán, sexto marqués de Eliche e hijo del nuevo valido D. Luis de Haro; la pieza más cara de una selecta colección, tasándose en 1692 por 1.450 ducados. No obstante se desconocen las circunstancias exactas de su encargo. 

Los desnudos femeninos eran bastante infrecuentes entre los pintores del Siglo de Oro español, cubriendo la demanda de estas producciones artistas extranjeros a partir de textos de la antigüedad clásica. Según Jonathan Brown, solamente Velázquez logró alcanzar una profunda sensación de intimidad mediante una pose sugerente, unos colores cálidos y un provocador uso del espejo. Precisamente dicho espejo haría alusión a los pecados de la vanidad y la lujuria en relación con la diosa Venus, según venía representándose desde el Renacimiento.

En efecto, la representación voluptuosa de la diosa Venus contemplándose ante un espejo en presencia de su hijo Cupido trasgrede los límites de lo puramente mitológico para mostrar una imagen erótica más humana que divina. Quizá pudiera referirse a una alegoría del Amor rendido ante la belleza, de la cual queda prisionero por unas cintas rosáceas que lo encadenan sobre el espejo. En cualquier caso, este cuerpo femenino de caderas anchas y redondeadas, cintura estrechas, formas generosas y bien proporcionadas y piel nacarada tienen un alto significado sensual, tanto más por las sombras que el cuerpo proyecta sobre el lienzo intensamente azul, provocando una sensación de relieve. Realmente corresponde a un tema que se había venido desarrollando en Venecia desde finales del S. XV, conocido como "el Aseo de Venus", donde la diosa aparece desnuda reclinada sobre un lecho mientras Cupido le sostiene un espejo, y a veces las Tres Gracias la engalanan.

Hermafrodito Borghese. Museo del Louvre, París.

Venus del espejo. Rubens, h. 1614. 
Museo Sammlungen des Fürsten de Liechtenstein.

La "Venus del espejo" sigue suscitando hoy una serie de cuestiones que no terminan de aclararse. ¿Por qué se la representa de espaldas, contrariamente a la tradición italiana? Parece la combinación del modelo de Venus de espaldas puesto en pie de Rubens con las Venus tendidas y frontales de Tiziano y Veronés. Tampoco hay que olvidarse del Hermafrodita Borghese, copia romana de un original griego que Velázquez contempló en Roma, y de la cual encargó un molde para llevar a Madrid ¿Quién es la mujer retratada? Se ha llegado a barajar la hipótesis de una amante de Velázquez, o de la pintora italiana Flaminia Triva, de la cual confeccionó un retrato hoy perdido. ¿Por qué el rostro reflejado en el espejo no está en consonancia con la belleza del cuerpo? ¿Por qué el espejo proyecta la imagen de la cara cuando por su posición debería reflejar los genitales? ¿Fueron Cupido y el espejo añadidos con posterioridad? Los rayos X confirmaron que el cuadro original era idéntico al actual. Además, en contra de lo que se cree, no es el único desnudo femenino que pintó Velázquez, puesto que en el inventario de los bienes del artista efectuado a su muerte, se menciona una "Venus tendida" de la que  no se sabe nada más.

Venus de Urbino. Tiziano, 1538.
Galería de los Uffizi. Florencia.

En 1906, la "Venus del espejo" fue comprada por suscripción nacional por la National Gallery de Londres, contando con la participación de uno de los devotos del cuadro, el propio rey de Inglaterra Eduardo VII. Desde entonces se exhibe en dicho museo, donde por cierto la sufragista inglesa Mary Richardson intentó destruirlo con un cuchillo de carnicero en 1914, causándole graves daños que precisaron de una seria restauración, eliminando más tarde los repintes. 

BIBLIOGRAFÍA
  • HALL, J. "Diccionario de temas y símbolos artísticos". Ed. Alianza, 1987.
  • VV.AA. "Velázquez". Catálogo de la exposición. Ed. Museo del Prado, 1990.
  • Brown, J. "La Edad de Oro de la pintura en España". Ed. Nerea, 1990.
  • Benassar, B. "Velázquez. Vida". Ed. Cátedra, 2012.
Andrés Serrano Del Toro

1 comentario:

  1. Me ha gustado mucho el comentario. Exhaustivo, interesante y muy didáctico. Enhorabuena.

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