miércoles, 18 de febrero de 2015

Mitos y falsedades en torno a "La rendición de Breda" de Velázquez


Sin lugar a dudas, una de las obras más conocidas del genio sevillano Diego Rodríguez de Silva y Velázquez,, comúnmente llamado Diego Velázquez, es ésta ante la que hoy nos encontramos. "La rendición de Breda" , también denominada como "Las lanzas", es un óleo sobre lienzo de grandes dimensiones (307 x 367 cm) pintado entre 1634-35. Aunque en la actualidad se conserva en el Museo del Prado (Madrid), originariamente estaba emplazado en el Salón de los Reinos del Palacio del Buen Retiro (Madrid), en donde compartía espacio con obras de Zurbarán, Juan Bautista Maíno y Giuseppe Leonardo entre otros. El Salón de los Reinos era una estancia donde  se celebraban fiestas y ceremonias en medio de un complejo programa decorativo que evocaba el poder de la dinastía de los Austrias.

Velázquez representa en esta pintura la entrega de la ciudad de Breda, enclave estratégico para controlar Holanda, a las tropas españolas que la asediaron dirigidas por D. Ambrosio de Spínola, lo cual tuvo lugar el día 5 de junio de 1625. Como vemos, pasaron diez años desde que esto ocurrió hasta que Velázquez ejecutara la obra. Por otra parte, el autor nunca estuvo presente (aunque hay quien ve su autorretrato en el caballero cubierto con sombrero que queda a la derecha, entre la cabeza del caballo y el marco), por lo que tuvo que buscar su inspiración no en la realidad, sino en una obra literaria, concretamente en una comedia de Calderón de la Barca titulada "El sitio de Breda" (1626), y en grabados de Jacques Callot y de Bernard Salomón, tal y como se aprecia en las imágenes, especialmente en el paisaje. Por eso Velázquez se preocupó menos por dar veracidad al suceso histórico, destacando por encima unas hipotéticas virtudes que le atribuía al ejército español como la magnanimidad y clemencia del vencedor: Spínola se ha apeado del caballo y recibe en plano de igualdad las llaves de la ciudad  vencida de manos de su gobernador Justino de Nassau, a quien impide que se arrodille ante él.

Jacques Callot. Le siége de Breda. 1626-1628.

Bernard Salomón. Abraham y Melquisedec.
"Quadrins historiques de la Bible". Lyon, 1553


El cuadro se ha tomado como documento para estudiar el armamento y la indumentaria de los tercios de Flandes, e incluso en la película "Alatriste" (Díaz Yanes, 2006) se hace una reconstrucción fiel de la escena. Pero rara vez se ha mencionado que en época de Velázquez las lanzas que dan nombre al lienzo ya habían sido desplazadas por los arcabuces en los campos de batalla. Su representación por tanto en la obra estaría justificada como símbolo del orden y del poder por un lado, y como referencia a un arma antigua, más caballeresca y noble, apelando a los  valores de las tropas españolas como se ha dicho antes. No estamos antes una pintura con valor testimonial, sino ante una alegoría.

Pero es que además, el suceso no ocurrió nunca: ni hubo batalla, ni entrega de llaves ni homenaje a los derrotados. Únicamente se llegó a un acuerdo que beneficiaba a las dos partes, permitiendo a las tropas holandesas el paso libre a cambio de que abandonaran la ciudad a las tropas imperiales (imperiales y no españolas, porque había pocos españoles formando parte de ellas). Además, uno de los generales españoles allí presentes, D. Carlos Coloma (quien también podría aparecer retratado tras Spínola), describió a las tropas holandesas aseadas y bien vestidas en contraste con la miseria y desnudez de las fuerzas imperiales, algo que tampoco concuerda con el cuadro. El encargo de esta obra a Velázquez por parte de la Corte, bien pudiera obedecer a la intención de acallar las críticas hacia Spínola por no luchar, cosa que empezaba a interpretarse como cobardía.

Otro de los errores más extendidos en los últimos años es creer que aparece representado el Tercio Viejo de Cartagena (capitán Alatriste incluido), cuyo pendón ajedrezado en blanco y azul vemos a la derecha. El orígen de esta especulación está en la novela del escritor cartagenero Arturo Pérez Reverte "El sol de Breda" (1998), perteneciente a la saga del capitán Alatriste, donde se menciona a esta unidad militar como una licencia literaria y guiño hacia la ciudad natal del autor. No es que la culpa haya que achacársela a Pérez Reverte, cuya única intención fue la de crear una trama literaria y por tanto ficticia (aunque bien documentada) a partir de un veterano capitán de los tercios de Flandes, sino más bien a los que suelen tomar las novelas como ensayos históricos. Por el momento sólo se tiene noticia de la existencia de tres tercios viejos, los de Milán Nápoles y Sicilia, que obtuvieron ese apelativo por ser las formaciones militares permanentes más antiguas, estando mencionados por primera vez en la "Ordenanza de Génova" (1536). Además, la bandera del cuadro de Velázquez es la del tercio de Spínola. La única formación militar de estas características vinculada al Reino de Murcia cuya existencia por ahora esté documentada es el Tercio Provincial de Murcia conocido como los "Azules Nuevos", creado a finales del reinado de Carlos II, por lo que fue imposible que Velázquez lo conociese.

BIBLIOGRAFÍA
  • Martínez Laínez, F. y Sánchez de Toca, JM. "Tercios de España". Ed. Edaf, 2006.
  • Díaz Gavier, M. "Breda 1625". Ed. Almena, 2007.
  • VV.AA. "La Guía del Prado". Ed. Museo Nacional del Prado, 2008.
  • Murado López, M. "La invención del pasado". Ed. Debate, 2013,
Andrés Serrano Del Toro



5 comentarios:

  1. Me alegro por tu blog Andrés. Un gran cuadro con un gran comentario tuyo. Nos vemos pronto.

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, pero el blog no es mio, jeje, sino del Instituto. Mis compañeros han hecho una magnífica labor y excelentes entradas. Un abrazo.

      Eliminar
  3. Muy bien Andrés. Me has impresionado con tu magnífica entrada y la rapidez con la que te has hecho con el blog. Me alegro mucho que se reactive esta ventana que tenemos en Internet. Un abrazo merecido.

    ResponderEliminar
  4. Gran artículo Andrés, me ha gustado mucho.

    ResponderEliminar