martes, 24 de marzo de 2015

Sofía Morales, una pintora murciana.

Búcaro con flores

Sofía Morales Sandoval nació en Cartagena un 18 de julio de 1917, cuando la Iº Guerra Mundial tocaba a su fin. Precisamente su padre era un militar que contaba con destino en la ciudad portuaria cuando su hija vino al mundo, si bien fue bautizada en Murcia, ciudad a la que la familia se trasladará definitivamente en 1922, cuando la niña contaba con cinco años. 
Más tarde ingresaría en el Colegio de Jesús María para cursar sus primeros estudios. Precisamente allí fue donde descubrió su temprana vocación por la creación pictórica cuando asistía ordinariamente a clases de Pintura de la Madre Nieves. Ávida lectora de las novelas de Julio Verne y Emilio Salgari, también sintió una verdadera pasión por la fotografía, afición que compartía con su hermano Antonio, lo cual le influyó sin duda a la hora de mirar aquel fragmento del Mundo que iba a plasmar sobre el lienzo.
En la década de los treinta Sofía Morales conoció a los pintores murcianos Luis Garay y Ramón Pontones, quienes admiraron su trabajo y la animaron a profundizar. Concretamente fue al ver a Pontones pintar en el patio de la casa familiar cuando por primera vez entra en contacto con la pintura al óleo, decidiendo seriamente adentrarse en ese campo. Su madre, al ver el interés que demostraba, encarga a un ebanista una caja de pinturas igual a la que llevaba Pontones para regalársela a su hija.

Nano (1981). Óleo sobre cartón, 32 x 40 cm.
Estudió en la Escuela de Artes y Oficios cuando el gran escultor murciano José Planes la dirigía e impartía docencia. Allí recibió al final de curso el Primer Premio por el dibujo de una cabeza del caballo de Selene, que según la autora fue el único galardón recibido en su trayectoria como pintora por mucho tiempo. Su madre, afectuosa de nuevo, le regala la "Historia del Arte" de José Pijoan, obra que conservaría con muchísimo cariño durante toda su vida. De estos años es su primer óleo, una naturaleza muerta compuesta por un frasco de cristal y unas naranjas. Repartirá su tiempo compaginando visitas por las mañanas a los estudios de Garay, Garrigós, Planes y a los futuros artistas Vicente Viudes, Eloy Moreno, y por las tardes la ineludible asistencia a la Escuela de Artes y Oficios.
A mediados de la década de los 30 conoce al pintor Joaquín García Fernández, conocido simplemente por "Joaquín", que vivamente interesado por los primeros trabajos de Sofía, la acepta como alumna en la escuela que abrió en el Malecón, en donde comparte aula con María Arnal, Cecilia Morote, Pepita Guaita, Equito Ibarra, Josefa Luna, Eloy Moreno y Román Pérez, aunque sin duda la discípula más destacada de todas fue Sofía Morales. Siempre recordará a Joaquín como una gran maestro, de cuyas enseñanzas heredó el interés por el estudio del color y las veladuras. Culminará esta etapa de aprendizaje en marzo de 1935 con su primera exposición en el Círculo de Bellas Artes, donde sobre todo exhibía bodegones y paisajes, temas que tendrán una gran presencia en toda su obra posterior.

Niña de azul (1972). Óleo sobre lienzo, 91 x 65 cm.
En la crítica que Ramón Gaya publicó en el diario "La Verdad" de esta primera muestra, la catalogó como una pintora de intuición, destacando su delicadeza y sensibilidad, capaz de transformar en sus lienzos el mundo real y los objetos vulgares en un mundo sonámbulo, de transparencias: "Quizá el mundo que ella ve es ese que habita en el fondo de los espejos, palpitando tan misteriosamente, lejano, luminoso, tan distinto del que nos rodea". En esta primera etapa sobre todo pintó retratos infantiles, bodegones y paisajes con una pincelada espesa de óleo, de rápida ejecución, sencillos y de composición armoniosa.
La Guerra Civil marcará una inflexión en el transcurso de su carrera. Tras el conflicto, Planes abandona Murcia para marcharse a Madrid, algo que también hace Joaquín y gran parte de la elite cultural de la ciudad. Sofía Morales aprovecha una beca concedida por el Ayuntamiento de Murcia en 1940 y se traslada también a la capital española, instalándose cerca del Museo del Prado para estudiar la obra de los grandes maestros. Entabla amistad con el famoso periodista murciano afincado en Madrid García Viñolas, quien le ofrece la posibilidad de trabajar como redactora. Destacó su faceta periodística en la crítica de cine, siendo cofundadora junto a Vic Rueda de la revista "Primer Plano". Comienza una etapa de trabajo intenso en donde la pintura queda relegada al poco tiempo libre del que disponía, lo cual no le impidió participar en la Iª Bienal Hispanoamericana de Arte que se celebró en Madrid en 1951, y exponer con éxito en la Galería Estilo de la capital dos veces, en 1951 y en 1953. 
A partir de esta década y prolongándose hasta los años 60, sus retratos infantiles tienen como denominador común unos fondos neutros y ojos oscuros tratando de mostrar la melancolía de la artista, trayéndonos a la mente la obra de Modigliani.
Se casó en 1955 con Manuel Olivar y Despujol en el Monasterio de Poblet (Tarragona). Solía decir Sofía que "la pintura es una vocación tan fuerte como una religión. Si en esta vocación no hay entrega total para llegar al misticismo pleno, a una sobriedad, a una pureza, la obra de arte siempre quedará como hueca". Esta afirmación parece ser el manifiesto que en cierta forma sustenta el alma de su obra. Los paisajes que plasmará normalmente son los que rondan su casa de Torrelaguna (Madrid), aunque quizá por añoranza captó los de la costa del Mar Menor. Sus rasgos definitorios se establecen con una pintura de equilibrio plástico, sin complicaciones técnicas, de perfiles desdibujados en los que no ronda ningúna violencia, con un predominio del gris que sin querer nos desvela nostalgia y melancolía.

Figura y espejo (1975), Óleo sobre lienzo, 32 x 46 cm.
El reconocimiento internacional le llegó con la exposición celebrada en 1954 en el Museo de Arte Contemporáneo de Cincinnati (Ohaio, EEUU), y en la Galería Alex Cacelles de París al año siguiente. Desde ese momento las exposiciones de su obra se fueron sucediendo, destacando la de la Galería Kreisler (1967) y Faunas (1973) ambas en Madrid, en Al-Kara de Murcia (1973), Columela de Madrid (1975), Ramón Durán (1978), y Chys de Murcia a finales de los 70. José Hierro publicó una crítica en la Revista "Tauta" en marzo de 1973, donde subraya la capacidad de Sofía Morales para salvar de su fugacidad las cosas y momentos serenos de aquellos que no lo son, elevando a los objetos retratados la categoría de modelos, serenándolo todo con sus tonos agrisados vistos bajo una especie de luz de plata, mediante la simplicidad y el esquematismo. Precisamente de la exposición celebrada en Al-Kara, el prestigioso historiador del arte Camón Aznar dijo: "¿Dónde acaba la pintura y empieza la poesía? Esa es la clave de la pintura de Sofía Morales", considerando que el mundo recoleto e íntimo que mostraba en sus cuadros provenía de la ingenuidad y de una inspiración inocente e infantil. Durante la década de los 80 expuso en Zaragoza (1980), de nuevo en Ramón Durán (1981), Galería Abril (1982) y Peironcely (1987).

Autorretrato con vasos azules (1975). Óleo sobre lienzo, 60 x 92 cm.
Fue nombrada Académica honorífica de la real Academia de Bellas Artes de Santa María de la Arrixaca (Murcia) en el año 2000. Mantuvo su pasión por la pintura hasta el día de su muerte, acaecida en Madrid el 29 de abril de 2005. Reconoció que, si bien la pintura no fue a lo largo de su vida el medio con que se sustentaba, "me dio siempre una satisfacción íntima unas veces, y otras una gran preocupación. Fue mi conciencia. Hice un gran esfuerzo en no defraudar a los que creyeron en mí, a los que me alentaron, a los que me abientan". 
Para concluir, las palabras que una vez dijo sobre ella Moreno Galván sintetizan lo que parecen destilar sus obras: "(...) incluso cuando pinta un paisaje, lo que Sofía nos transmite es una confidencia. ella tiene la rara virtud de hacernos participar de un momento raro y extraño en la vida de un personaje, o en un rincón perdido de la casa -el bodegón- o en un trozo de nuestra geografía más habitual".




BIBLIOGRAFÍA:
  • VV.AA. "Sofía Morales" Contraparada 10. Ed. Centro de Arte Palacio del Almudí. Murcia 1989.
  • CRUZ FERNÁNDEZ, P.A. "La intimidad de la pintura". Sofía Morales. Catálogo de la exposición de la sala de San Esteban. Ed. Consejería de educación y Cultura. 2005.
  • MENA GARCÍA, E. "Una mirada pictórica al paisaje regional del S. XX". Ed. Diego Marín. 2013.
  • Región de Murcia Digital.
Andrés Serrano Del Toro.







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