lunes, 20 de abril de 2015

Devoción y Culto al Sagrado Corazón de Jesús en Ribera de Molina



Aprovechado que  este pasado año la imagen del Patrón de Ribera de Molina, y titular de su parroquia, cumplió 75 años de historia, me veo en la obligación de dedicar este artículo a una de las devociones más puras y castizas de nuestra población, siendo posiblemente la primera entronización al Corazón de Jesús en la Región de Murcia y posiblemente una de las primeras en España. Ésta, se trata de una devoción iniciada en Francia a partir de 1733, pero arraigada a nuestro país, así como al resto de Europa desde mediados del siglo XIX, como podemos ver en la Basílica Parisina du Sacré Coeur edificada en 1873 o en el Sacro Cuore di Gesú de Roma construida aproximadamente en 1870. No obstante su momento de máximo esplendor tanto en España como en Europa  se alcanzara entre 1900 y 1970, periodo en el que comienzan numerosas iniciativas encaminadas a reforzar su devoción y culto. Exactamente en 1919, España fue consagrada al Corazón de Jesús en el Cerro de los Ángeles, bajo el lema “Reinare en España”. A partir de ese momento se acrecentó la devoción y culto a esta bella advocación, fomentando la  creación de  nuevos templos, colegios e instituciones en su honor. 
Pero en cuanto al origen de esta maravillosa  advocación  en  este rinconcito de la huerta murciana, cabe remontar varios siglos atrás, hasta la época en la que se hallaba en la antigua ermita del Rosario, única en este pueblo hasta 1834 en que se edificó la antigua ermita al Corazón de Jesús, un pequeño cuadro ostentando la imagen del divino corazón; dicho cuadro data en la ermita desde finales del siglo XVIII, que fue donado por un vecino que lo había recibido como regalo de unas religiosas que lo habían traído del extranjero. A él suele atribuirse el haber hecho nacer la devoción del Sagrado Corazón en este pueblo. Pero en lo que principalmente se reconoce el incremento de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, es el de sustituir el cuadrito por otro de mayores dimensiones como en efecto se hizo en 1825.

Pintura alemana del Sagrado corazón de la iglesia de Herz-Jesu-Altar en Bavaria, posiblemente ésta guardara algún parecido con el cuadro de la ermita.

En él  se representaba al Corazón de Jesús de medio cuerpo, abriéndose el pecho para mostrar su corazón llameante de amor ; parecía ser obra de José Campos, célebre pintor nacido en el pueblo de Alhama,  que demuestra su maestría en  cuadros como el San Pedro de la Catedral de Orihuela. Pero aun así no les bastaba para sensibilizar su devoción al Sagrado Corazón de Jesús el tenerle representado en un cuadro, por lo que con el paso del tiempo encargaron  una imagen de talla. Dicha imagen fue tallada por el escultor hijo del pueblo de la Ñora Don Pedro Franco Gil. Así mismo empezaron primero en edificar una nueva iglesia para dotar a la nueva imagen de un templo tan digno y grandioso como esta se merecía. Quedo terminada en el año 1833 y al año siguiente 1834 tomo posesión como titular la preciosa imagen del Sagrado corazón de Jesús. 
Así consta en una memoria de aquella época y que se conserva en el archivo parroquial de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asuncion de Molina a al cual pertenecía esta ermita eclesiásticamente: “Sabedores  los vecinos del citado pueblo de Ribera; de  que estaba designado por el Cura Párroco de la villa de Molina comisionado por su  S. S. I. para  la bendición y dedicación de la citada ermita el día 24 de Enero de 1834, los dichos vecinos tomaron con el mayor entusiasmo todas las medidas que estuvieran a su alcance para celebrar dicha festividad con la mayor grandeza; en efecto reunidos los vecinos de dicho partido pasaron a la ciudad de Murcia a conducir la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, que la tenían en el convento de religiosas de Santa Isabel de dicha ciudad (…). Luego que llegaron a Molina lo colocaron en unas andas, y con rosario solemne, con música y pólvora, acompañado de todos los vecinos lo condujeron a su ermita. Al día siguiente hicieron una bendición y colocación con una solemne misa y sermón. Todo a costa de los dichos vecinos; y para perpetuar la  festividad del Sagrado Corazón de Jesús en dicha ermita, nombraron los vecinos tres mayordomos para el año venidero de 1835.” 
En esta memoria se relata punto por punto a que alto grado había llegado ya la devoción del Sagrado Corazón de Jesús a principios del siglo XIX, mientas que al resto del  país no llegaría tan fuerte hasta finales de este siglo, entrando ya en principios del XX.


Pero como tantas otras obras, la vetusta imagen del Corazón de Jesús, Amo y Señor de la tierra Ribereña (apelativo cariñoso con el que el pueblo de Ribera se dirige hacia Él), fue destruida en un acto de barbarie en la Guerra Civil Española de 1936. Por ello, el mismo año en que la guerra había finalizado, el pueblo de la Ribera encargó a al afamado escultor murciano D. José Sánchez Lozano una nueva imagen que sustituyera a la antigua destruida.
Se trata de una imagen que se ciñe a la influencia imaginera de la escuela murciana, iniciada por el insigne escultor Francisco Salzillo, siguiendo los cánones propios de la imaginería barroca mediterránea. Es una imagen completamente tallada, policromada y estofada, que presenta a Cristo en actitud de abrirse el pecho con las manos, para mostrar su corazón inflamado de llamas. Cabe destacar el armonioso conjunto de pliegues que llenan de majestuosidad y elegancia el contorno de la imagen, así como su bello rostro, que denota una gran dulzura. También podemos destacar una característica importantísima en la policromía barroca heredada de Salzillo como son los postizos: ojos de cristal y pestañas de pelo natural  que aumentan la viveza de la mirada, y que junto a la modelada barba, llena de movimiento y naturalidad el perfil de la imagen. 
Pero lo que más caracteriza a la imagen, y por tanto lo que  la hace única e irrepetible, es el maravilloso corazón que porta en su pecho, siendo la única parte tallada que quedó de la anterior escultura; gracias a la audacia y valentía de un hombre amante de su pueblo y de sus tradiciones, en el momento de la destrucción lo arrebató de la antigua imagen, siendo colocado en la actual finalizada la contienda. 
Igualmente destaca la finamente trabajada y mullida nube en la que el Señor se coloca en auténtica gloria y majestad, grabando a su vez sobre la bola de mundo la frase “Ribera te ama”, lema que demuestra el auténtico cariño y devoción  que siente un pueblo hacia su patrón, su tierra y su historia.



BIBLIOGRAFIA
  • Revista "Nuestra Fiesta", años 1922-1928, Apartado Rebuscos.
  • Herradón Figueroa, María Antonia. Revista de Dialectología y Tradiciones populares. Diciembre 2009.
Antonio José Gil Gómez (2º de bachillerato "D")

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