jueves, 17 de diciembre de 2015

El BELÉN DE SALZILLO

     
     Fue realizado por Francisco Salzillo para el noble murciano Jesualdo Riquelme y Fontes. Pasó a ser propiedad de la Marquesa de Salinas y después del Marqués de Corvera, hasta que, finalmente, fue adquirido por el Estado español en 1915 por una cantidad de veintisiete mil pesetas de la época, encontrándose en la actualidad en el Museo que conserva las obras del escultor en la capital de la Región de Murcia. Podemos afirmar, sin riesgo a equivocarnos, que es el belén más importante y más admirado de España.  
     El padre de Salzillo era napolitano y aunque él nació en Murcia, su progenitor le transmitió el gusto por los belenes que se llevaba en su ciudad de origen, lo cual, convirtió a la capital del Segura en el enclave belenístico español más importante,  introduciéndose estas figurillas en los hogares particulares de los habitantes de esta Región.  El tamaño de las imágenes es de unos treinta centímetros y los materiales que emplea son: la arcilla, principalmente, pero también la madera, cartón, lienzos y telas encoladas. Todas ricamente policromadas, con vivos colores: azules, verdes, rojos, combinados con el dorado del oro, lo que les proporciona una gran vistosidad, preciosismo y lujo, dentro de la tradición del estilo rococó que ya estaba finalizando.

     Como ya señalé al principio, Salzillo no realizó todo el belén, pues murió antes de su terminación, pero dejó unas directrices claras que respetaron los que culminaron su obra, por lo que el conjunto de figuras presenta una gran unidad estilística. De todas ellas, hay quién destaca las imágenes de los ángeles por su elegancia e ingravidez. Está compuesto por 556 personajes y 376 animales (en la actualidad no se conservan todos) y varias maquetas de edificios. Se basó en los Evangelios de San Mateo y San Lucas, que nos informan de la infancia del Señor y así diseñó las distintas escenas que integran el belén: la Anunciación, la aparición del ángel a los pastores, el Nacimiento, los Reyes Magos, la huida a Egipto, etc. Además, nos encontramos con otras escenas de carácter popular, fiel reflejo de las tradiciones de la época, así como animales y aves migratorias habituales de esta zona de España. Podemos observar una gran variedad de tipos humanos contemporáneos al autor, representados todos ellos con un gran naturalismo y con los ropajes específicos que lucían en ese tiempo. Todo esto, nos da una muestra del modo de vida popular de Murcia y sus alrededores a finales del siglo XVIII.
     Como fondos de las distintas escenas que componen esta maravillosa obra, nos encontramos con el palacio del rey Herodes, que refleja nítidamente palacetes de la época. La casa de Isabel, prima de la Virgen, que es una casa típica de la huerta murciana, mientras que la de María es como las viviendas de Murcia de aquellos tiempos. Se escogió un viejo pórtico en ruinas para situar la escena del Nacimiento. Por último, el carpintero encargado de elaborar el templo de Jerusalén, de apellido Carrión, se inspiró, nada menos, que en El Templete de San Pietro in Montorio que el arquitecto del Papa, Bramante, levantó en Roma a principios del XVI, en el lugar donde según la tradición fue martirizado San Pedro.
     Todas las obras de este autor son religiosas. Él era una persona de profundas convicciones espirituales, que trasladó a toda su producción artística, incluido este famoso y monumental belén. Actualmente, Murcia es el principal enclave de producción de belenes artesanos de toda España. La calidad artística de sus figuras salta a la vista. Sólo hay que verlas para comprobarlo.

Nota: la página web que tiene el Museo de Salzillo me ha sido muy útil para elaborar esta entrada.
    Ramón Rodríguez Campillo


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