domingo, 15 de mayo de 2016

Calendario medieval de San Isidoro de León


     En Agosto de 1996 pasé unos días en León con el objetivo de conocer esta hermosa ciudad y visitar, especialmente, su bellísima catedral gótica y la iglesia románica de San Isidoro, levantada sobre otra basílica más antigua de arte asturiano. El templo actual se remonta al siglo XI y es de planta basilical de tres naves sobre pilares con medias columnas adosadas, que sostienen arcos peraltados de medio punto. La nave central se cubre con bóveda de medio cañón, mientras que las laterales lo hacen con bóvedas de arista, como es habitual en este tipo de construcciones. Posiblemente, lo más interesante lo encontramos en el Panteón de los Reyes, construido por doña Sancha entre los años 1056 y 1066 para enterrar a su esposo Fernando I de Castilla. Consta de tres naves con bóvedas de arista sobre columnas y pilares con columnas adosadas. Las primeras, cuando son exentas tienen un grosor enorme, desproporcionado con su altura y descansan sobre una sólida base con plinto. Cuando me encontré en su interior, recordé, que algunos lo consideraban la “Capilla Sixtina del arte románico español,” pues los pintores castellanos decoraron las bóvedas y parte de los muros durante el reinado de Fernando II, en el último tercio del siglo XII. Aparecen representados el Pantocrátor rodeado del Tetramorfos, la anunciación a los pastores, la degollación de los inocentes, entre otras escenas bíblicas. Pero no fue en una bóveda, sino en el intradós de un arco, en donde observé la representación que me resultó más curiosa, y la única cuya temática no era religiosa. Me refiero a las figurillas que aparecían en los doce círculos que simbolizaban los meses del calendario románico agrícola, aunque hoy día hay quién lo interpreta como una metáfora del paso del tiempo y no un calendario propiamente dicho.
     Esta pintura llamó mi atención, por la información que nos transmite de aquella sociedad rural que contaba con lo justo para subsistir, pues nos informa de una manera gráfica y sencilla, sobre cuál era la actividad más importante de cada mes de los habitantes leoneses de ese período. Tarea que no nos llevará mucho tiempo, sólo tenemos que echar un vistazo al interior del arco para averiguarlo.

     Empezando por el mes de enero, nos encontramos un hombre con cuerpo de frente y doble rostro, que mira a su derecha y a su izquierda. Mientras cierra una puerta con su mano derecha (el año que termina), abre otra con su mano izquierda (el año que comienza). Imagen inspirada en el dios romano Jano Bifronte que miraba simultáneamente a oriente y occidente. Considerado como el portero que abría y cerraba las puertas o épocas.
     El mes de febrero aparece representado por un anciano cubierto por una pesada capa de color oscuro, para resguardarse del frío de los duros inviernos de León, a la vez, que deja al descubierto sus manos y sus pies, que calienta en una hoguera próxima.
     En el mes de marzo, nos encontramos con un hombre en plena faena agrícola, concretamente se encuentra podando con unas grandes tijeras una planta de vid. La importancia del vino como complemento de la alimentación en estos momentos y como bebida reparadora, es conocida por los historiadores.
     El mes de abril se encuentra representado por un hombre de frente, que nos mira complacido con los brazos extendidos, portando una planta en cada mano. Podría indicarnos la llegada de la primavera y la recogida de algunas cosechas.
     El mes de mayo es menos pacífico, aquí nos encontramos con un militar que prepara su caballo y su escudo, para una campaña bélica que empezaban con el buen tiempo en la Edad Media. La desproporción de las figuras resulta llamativa. En los meses siguientes dominan las tareas agrícolas.
     El mes de junio aparece representado por un hombre que trabaja la tierra y, lamentablemente, el paso del tiempo nos ha privado de ver su rostro y la planta que sujetaba con su mano izquierda, la cual, trataba de cortar con la hoz que porta en su mano derecha. Es en el verano cuándo se recogía gran parte de lo que producía la tierra de labor.
     En el mes de julio se continúan con las labores del mes anterior. Aquí no hay dudas de lo que vemos: un hombre segando un campo de trigo con una hoz.
     En el mes de Agosto toca la trilla de los campos, separar el grano de la paja, una vez que se ha realizado la siega. El mayal es la herramienta que porta el agricultor en esta escena y que servía para tal fin. Con ella podemos comprobar como golpea el cereal in situ.
     En septiembre nos encontramos con la recogida de la vid. Actividad importante donde las haya. Recordemos la significación del vino ya mencionada.
     En octubre se hace referencia a la crianza de los animales. Concretamente aparece un hombre alimentando a dos cerdos con bellotas, para su posterior sacrificio, como podemos comprobar en el mes siguiente.
     Noviembre era el mes de la matanza del cerdo, pues lo que se obtenía de él era relevante en el sustento de estas gentes. El frío del invierno hacía que se conservara durante más tiempo y en buen estado su carne. Un matachín lo sujeta por las orejas poco antes de matarlo con una picaza.
     En diciembre había que descansar y resguardarse del duro invierno. Ya se habían realizado las tareas agrícolas y ganaderas que proporcionaban la comida, e incluso se había ido a la guerra. Este mes aparece representado por un hombre sentado a la mesa frente al fuego y sobre ella una copa de vino. Porta un cuenco de comida en su mano izquierda, mientras lo bendice con tres dedos de su mano derecha (es la forma de bendecir). Recordemos que nos encontramos en el mes de la Navidad y la sociedad a la que corresponde este calendario era profundamente cristiana. Por otra parte, mientras en los meses anteriores nos encontramos con hombres jóvenes, éste ya es mayor, probablemente, haciendo referencia al año que termina.
     Respecto a las características que presentan estas pinturas, son las típicas del arte románico: silueta realizada con un contundente trazo negro que resta naturalismo a las figuras, prefieren el color puro a la presencia de tonalidades, carencia de perspectiva, fondos neutros, ausencia de luz, esquematismo, etc. Todo lo cual conlleva una forma de representación antinaturalista.     
     No sé si de las doce escenas, alguna tiene más valor artístico que las demás. En mí, como se suele decir, modesta opinión, el mes de noviembre sería el que destacaría, a la vez, que fue el que más me impresionó, por la crudeza de la acción de matar al pobre animal. Motivo por el cual, no compré la reproducción del mismo que te ofrecían a la salida de la iglesia y preferí llevarme otras dos, las correspondientes a los meses de septiembre y octubre, más agradables y, sobre todo, pacíficas. Comprar las reproducciones en cerámica (muy bien hechas por cierto), de los doce meses resultaba algo caro, pero comprar un mes o dos, estaba al alcance de cualquier bolsillo.
       Ramón Rodríguez Campillo

viernes, 13 de mayo de 2016

Cartuchos faraónicos II

     
     He titulado así esta nueva entrada del blog, porque ya existe otra anterior referida a la misma cuestión, es decir, a la traducción e interpretación de cartuchos jeroglíficos egipcios. En esta ocasión, iniciaré el contenido de la misma con la traducción del párrafo previo (señalado con el nº 8) al cartucho indicado con el nº 9 y referido a la reina Nefertari, que no explicaré aquí, ya que se encuentra esclarecido en la otra entrada a la que he hecho referencia.
     Nº 8 Empezando de arriba a abajo: los signos del ojo (que fonéticamente equivale a ir) y del asiento (que fonéticamente equivale a st o htm y como ideograma a la diosa Isis), se combinan para formar el ideograma de Osiris. El hombre sedente con tocado y perilla es el determinativo del dios mencionado. A continuación, observamos un junco (NeSUT) que podríamos traducir por: “el que pertenece a la caña”, es decir, el faraón (en este caso, como rey del Alto Egipto). La poza con agua (hm) más el semicírculo (t): HeMeT: se traduce por esposa. Entre consonantes, intercalamos una e por convención, no sabemos cómo las pronunciarían los egipcios. La golondrina (ur) y el semicírculo, como ya sabemos, suena t, y es indicativo de femenino, así, tenemos UReT, que significa: “la gran”. El cuenco que vemos en la columna siguiente se lee neb y se traduce por: señor, pero el semicírculo siguiente, como indicativo femenino, lo convierte en señora. Y los dos gruesos trazos paralelos representan el ideograma de tierra ta, repetido dos veces se lee: TAUY, la uy indican dual: "dos tierras". Luego, la traducción que obtenemos es: “Osiris (título honorífico que reciben los difuntos).La gran esposa del Rey, Señora de las dos tierras”. A continuación, señalado con el nº 9 nos encontramos con el cartucho de Nefertari, explicado en la entrada titulada: CARTUCHOS JEROGLÍFICOS.
     Nº 1 Se trata del cartucho del faraón Ramsés II, este es el nombre griego por el que es conocido este gran faraón. En la parte superior vemos el sol (Ra), a continuación la diosa Maat (la justicia), acompañada de la cabeza de chacal que se transcribe: USeR (poderoso-a), y en la parte inferior aparece el Sol de nuevo (Ra), una azuela con taco que suena SeTePe (elegido), y la línea quebrada (N) es un signo unilítero que complementa a uno trilítero (la azuela con taco), y no se traduce. Luego se trata del Nesut-Bity (Nombre de Trono) del faraón Ramsés II, y lo podríamos descifrar como: “La poderosa justicia de Ra, el elegido de Ra”. Aunque se traduce después, la divinidad siempre se pone delante por respeto.
     Nº 2 Aquí vemos el cartucho del faraón Ramsés III, los tres signos superiores ya están aclarados en el cartucho anterior. Una especie de rectángulo (MeR), se traduce por “amado”. El junco en flor (que recuerda una pluma), el tablero con fichas y la línea quebrada, obtendríamos el sonido (IMeN), es decir, Amón; y como ya dije anteriormente, la línea quebrada ya está incluida en el signo anterior y no se transcribe. Luego tenemos: MAAT-USER-RA-MER-IMEN, su Nesut-Bity en jeroglífico y traducido al español: “Poderosa justicia de Ra, amado de Amón”.
     Nº 3 Es el Nesut-Bity del faraón Tutmosis III. Es un cartucho muy simple, ya que se limita a solo tres signos: el disco solar Ra, el tablero con ficha MeN, que en este caso traducimos por “estable” y el famoso escarabajo egipcio JePeR, que aunque tiene varios significados, aquí lo podríamos interpretar como: “manifestación”. Luego el nombre egipcio de este faraón sería: MEN-JEPER-RA, o sea, “La estable manifestación de Ra”.
     Nº 4 El Nesut-Bity del faraón de la IV Dinastía Micerino, el de la tercera pirámide de Guiza. En la parte superior vemos el disco solar (Ra), a continuación el tablero con ficha ya explicado, y dos brazos levantados (Ka), que lo podemos traducir por “espíritu”, o “fuerza vital”, y el hecho de que se repita tres veces hay que interpretarlo como plural. Luego se lee MEN-KAU-RA, y se traduce como: “Eterno como los espíritus de Ra”.
     Nº 5 El Sa-Ra del constructor de la segunda gran pirámide, el faraón Kefren. En la parte superior vemos el dios (RE,o RA), debajo una colina por donde asoma el Sol (JA), que lo podemos traducir por: “se levante” y, por último, la serpiente cornuda (F) y la interpretamos como: “él”. Luego traducimos este cartucho así: “Que él se levante, Re”.
     Nº 6 El Nesut-Bity del constructor de la gran pirámide Keops. Los dos polluelos de codorniz se transcriben como: U, el círculo con bandas paralelas en español se lee J y la serpiente cornuda, como ya sabemos, suena F. Luego se lee: JUFU y lo podríamos traducir como: “ÉL (f) ME (U) PROTEJA (JU).”
     Nº 7 Este cartucho pertenece a la reina Cleopatra y es diferente a todos los demás, ya que era una soberana griega y no se trataba como a los faraones egipcios, pues el escriba se limitaba a transcribir su nombre fonéticamente con signos jeroglíficos, por lo tanto, no puede ser traducido como el cartucho de un faraón. Es como si nuestro nombre lo escribiéramos utilizando los signos de esta bella escritura. Así que, si transcribimos de izquierda a derecha tenemos: K-L-I-O-P-D-R-A-T, en español Cleopatra.
    
      Texto y composición de imagen: Ramón Rodríguez Campillo

lunes, 9 de mayo de 2016

El zapato de Taiwán

     
     En un breve período de tiempo se ha construido este enorme zapato de cristal de 17 metros de alto y 11 de ancho, cerca del puerto y con vistas al mar en la ciudad taiwanesa de Chiayi. Está prevista la inauguración de esta estructura prefabricada de acero y vidrio para el 8 de febrero de este año, para hacerla coincidir con el nuevo año chino. Aunque parte de la prensa ha llegado a publicar que se trataba de una iglesia católica, parece no tener fundamento esta explicación, además, no se parecería en nada a un templo de esta confesión religiosa, y menos todavía, a las modestas construcciones de este culto que se pueden ver en la isla. El error se debe al nombre dado a esta modernísima arquitectura: "Iglesia del tacón alto de Cenicienta".
     
     Parece ser que se trata de un homenaje a las mujeres de mediados del siglo pasado, que tuvieron que soportar una epidemia producida por el arsénico que contenía el agua, lo que les provocó una enfermedad en los pies que se los oscurecía, y en algunos casos se los tenían que amputar por la gangrena. Por otra parte, se pretende hacer un llamamiento a las parejas próximas a contraer matrimonio para que utilicen sus instalaciones como marco para sus fotos nupciales.

      Esta curiosa construcción con forma de zapato de tacón compuesta por 320 paneles de vidrio azul, ha costado unos 633.000 euros, y se ha llevado a cabo con una gran rapidez (entre dos y cuatro meses, según la fuente consultada). En su interior, se recogerán exposiciones con el objetivo de agradar a un público femenino y a familias en general. También se quiere lanzar un mensaje de optimismo y esperanza.
      
      Ramón Rodríguez Campìllo

Las primeras escuelas de la Historia

     Desde el tercer milenio antes de Jesucristo en las ciudades- estado sumerias existían las edubba, que vendría a significar “casa de las tablillas”, término utilizado para referirse a la escuela, en donde se trataba de enseñar y difundir los conocimientos que entonces se tenían. La enseñanza no era obligatoria, ni mucho menos gratuita, sólo para aquellos niños y jóvenes que pudieran pagársela. Se enseñaba fundamentalmente el arte de la escritura cuneiforme y aritmética, materias muy necesarias para adquirir la prestigiada condición de escriba, que permitía trabajar al interesado al servicio del Estado, de un templo, o de un rico particular que necesitara sus servicios. El horario escolar era extenso, pues se prolongaba desde la mañana temprano hasta la tarde y las sesiones de trabajo eran duras y disciplinadas, con severos castigos corporales, si al juicio del maestro, o de sus ayudantes, los alumnos no seguían sus indicaciones y hacían lo correcto. El período de escolarización duraba unos doce años y, después de los cuales, el joven se convertía en un escriba profesional. Los escribas eran los hijos de los ciudadanos más ricos de las comunidades urbanas. No consta ni una sola mujer como escriba, hay que esperar a la época babilónica hacia el 1800 antes de Cristo para encontrarlas.
     En las edduba se enseñaba a manejar el cálamo, que consistía en una caña hueca, cortada oblicuamente en uno de sus extremos, y se obtenía del tallo de una planta o de una pluma de ave, y con ella escribían en una tablilla de arcilla húmeda. Con el descubrimiento en la ciudad de Uruk de tablillas que llevan listas de palabras con el posible objetivo de memorizarlas, hay quién deduce,  que en el año 3000 antes de Cristo, ya había escribas que pensaban en términos de enseñanza y de estudio. Pero hubo que esperar unos quinientos años para que apareciesen cierto número de escuelas por toda Sumer, en donde se enseñara la práctica de la escritura. A principios del siglo XX, ya se descubrieron un número importante de “tablillas escolares” en una vieja ciudad sumeria, con una antigüedad de cuatro mil quinientos años aproximadamente. No obstante, la mayoría de las tablillas de barro cocido que aparecen en las excavaciones son de carácter económico y administrativo, lo cual, es indicativo de la gran cantidad de escribas que había dedicados a estos a estos menesteres, y la facilidad que tenían los mismos para encontrar trabajo.
     Hasta que no llegamos al segundo milenio antes de Cristo, no encontramos información en los textos que nos han llegado sobre el sistema educativo sumerio, su organización, o los métodos que utilizaban. Sin embargo, en esta época aparecen tablillas escritas por los alumnos, que vendrían a ser los deberes que estaban obligados a realizar y que los especialistas, suponen que formaban parte de sus tareas escolares diarias. Estos ejercicios varían desde los típicos garabatos de los más pequeños, hasta los signos mejor escritos. Así que, lo que podríamos considerar estos primigenios cuadernos, nos informan sobre los métodos pedagógicos de las escuelas sumerias y sobre sus programas educativos. Además, los maestros sumerios eran proclives a dejarnos por escrito como se desarrollaba la vida escolar y nos transmiten una valiosa información de cómo era la escuela sumeria, sus tendencias, sus objetivos, sus maestros, sus estudiantes y sus métodos de enseñanza. Algo completamente excepcional y único, si tenemos en cuenta el período al que nos estamos remontando, prácticamente cuatro mil años hacia atrás en la historia del hombre.
     Las primeras escuelas sumerias se dedicaban a la formación de escribas, en previsión de sus futuros trabajos como administradores de los templos o funcionarios de Palacio. Pero más tarde, se transformaron en centros de cultura y el saber sumerio, en donde se formaba en las distintas ramas del conocimiento: botánica, zoología, mineralogía, geografía, matemáticas, gramática, etc. Además, con el paso del tiempo fue adquiriendo un carácter más laico, a la vez que se separaba de los templos. Había alumnos que consagraban su vida a la enseñanza y el estudio.
     A la cabeza de la escuela se encontraba el ummia, el profesor, que recibía el título de “padre de la escuela”, que equivalía al cargo de Director. Contaba con la ayuda de un auxiliar que se le denominaba “gran hermano” (nada que ver con el famoso programa televisivo que, dicho sea de paso, no se me ha ocurrido ver en mi vida) y los alumnos, que eran llamados “hijos de la escuela”, quiero pensar que era la forma más habitual de referirse a ellos. Había, además, vigilantes encargados de controlar la asistencia y la disciplina (las amonestaciones que empleaban era el látigo, mucho más convincente que un parte por escrito). Respecto a la cuestión económica, “el padre de la escuela” se encargaría de cobrar el montante del proceso educativo y, éste, de suministrarle el salario a los subalternos (pensando que no era un "chorizo", por supuesto).

     En cuanto al aspecto que tendría una escuela en estos tiempos tan remotos, parece ser, que contaban con una o dos habitaciones, equivalentes a nuestras aulas actuales, y contenían varias filas de bancos fabricados con adobe, en donde podían sentarse entre uno y cuatro alumnos. Como podemos comprobar, cualquier otra construcción era más costosa y menos práctica que levantar una escuela, la cual, garantizaría un futuro mejor para una sociedad tan necesitada de avances en todas las materias.
      Ramón Rodríguez Campillo

Salida al mar de Bosnia-Herzegovina

Neum
     Aunque no es habitual, hay personas que cambian de vivienda (sobre todo si esta es un piso), porque no soportan al vecino. Yo conozco algún caso y he oído hablar de otros similares. Pero lo que es absolutamente extraordinario es que un Estado ceda parte de su territorio a otro, para no tener frontera con el país vecino por la animadversión que sentía por el mismo. Esto ocurrió en 1699 cuando la República de Ragusa, cuya capital era la actual Dubrovnik, cede un trozo de su suelo costero al Imperio Turco, con el objetivo de no limitar con la República veneciana, ya que esta extendió sus dominios hasta Dalmacia, llegando a compartir frontera con sus enemigos de Ragusa. No sé si habrá algún caso más en la Historia de la Humanidad como el que estoy exponiendo. Además, como los venecianos eran enemigos de los turcos, estos servirían aún mejor como garantía de una mayor defensa para los pacíficos habitantes de Dubrovnik, que valoraban la libertad, sus negocios y la religión católica por encima de todo. Los otomanos mantuvieron la hegemonía sobre este pequeño enclave costero hasta que Herzegovina fue incorporada al Imperio austríaco en 1878 y, todavía hoy, sigue formando parte de la federación de Bosnia-Herzegovina, y constituye su única salida al Mar Adriático. Así que, esta federación goza de una franja costera de apenas 10 Km. El problema es, que de momento, este país no tiene aguas territoriales que le permitan construir un puerto. Eso sí, nadie les puede impedir darse un chapuzón en el mar desde alguna plataforma artificial hecha a propósito, ya que no cuenta con ninguna playa.
     
     El pequeño pueblo de Neum, de poco más de 4000 habitantes se asienta en este bello lugar; cuya fuente principal de riqueza, como no podría ser de otra manera, es el turismo de sol y baño, pues también goza de un buen clima para ello. Enfrente, se encuentra una alargada península que pertenece a Croacia, y en el año 2007 este país empezó la construcción de un puente de la costa croata hasta allí, para evitar tener que pasar por territorio extranjero para ir de una parte del país a otra. Pero el proyecto fue cancelado, pues aparte de costoso, podría plantear serios problemas si en el futuro Bosnia-Herzegovina consigue al fin, construir su ansiado puerto que le dé una útil salida al mar.
     
     Mientras todo esto se soluciona, hasta el día de hoy para ir de Split a Dubrovnik, hay que parar para cruzar la frontera bosniaca, y pocos kilómetros después hacer lo propio en la frontera croata. Mientras unos no tienen su ansiado puerto, los otros tienen su país dividido por esta estrecha franja. La solución no se ve en el horizonte próximo. Toca esperar.

       Ramón Rodríguez Campillo

Nota: foto del autor.

domingo, 8 de mayo de 2016

La copa de Tutmosis III

     
     Esta preciosa copa procedente del antiguo Egipto fue localiza en la ciudad de Tebas, la actual Luxor, concretamente en la tumba de las tres esposas extranjeras que tenía el faraón guerrero Tutmosis III. Presenta unas medidas de 10.5 cm de altura por 8 de diámetro. El material elegido para su elaboración fue travertino, una especie de alabastro, y tanto la base como el borde de la copa se encuentran forrados por una fina lámina de oro y, finalmente, una inscripción en la preciosa lengua jeroglífica ofrece como resultado: una pieza tan espectacularmente bella como una flor de loto.
     
     En Egipto, con el retorno de la crecida del Nilo empezaba una nueva estación en el mes de julio*, y con ella, se celebraban los ritos del nuevo año en todo el país; aprovechando el acontecimiento se le ofrecían multitud de regalos al faraón, deseándole un feliz año nuevo. Esta copa presenta todas las características que inducen a suponer, que se trataba de uno de esos regalos que se le ofrecían al monarca en tan señaladas fechas, tal y como nos indica la siguiente inscripción:
     
     En la parte central observamos el cartucho en donde se encierra el nombre del faraón en jeroglífico,** y que podríamos traducir como: “La manifestación estable de Ra”. Bajo él, nos encontramos con la famosa cruz egipcia y un pan de molde triangular que significan: “que sea dotado de vida”. Y, en la parte superior, aparecen una hoja de palma que es un ideograma de año, que al ir acompañada del otro signo en forma de instrumento musical que significa bueno o bello, los podríamos interpretar por el deseo de: “feliz año nuevo”. En fin, deseos de vida y felicidad para su rey Tutmosis III.

*Solo tenían tres estaciones de cuatro meses. Con esta que hacía referencia a la inundación como consecuencia del desbordamiento del Nilo, ponía fin a las “viejas lunas” para iniciar un nuevo año.

 ** El Nesut-Bity, es decir, su nombre de trono, como rey del Alto y Bajo Egipto y se transcribe: Men- jeper- Ra. Pero es más conocido por su nombre en griego: Tutmosis III.

       Ramón Rodríguez Campillo